viernes, 8 de febrero de 2013

Una mañana de magantos



        Intento, recién levantado, realizar estiramientos de brazos y piernas, pero caigo en el ridículo íntimo. Me aseo con normalidad o me ducho con profundidad, esto último, me refiero a la profundidad, cuando voy al médico por lo que pueda pasar. Ya en el poyete de la cocina, elaboro un café en condiciones al que chorreo un poquitín de leche, y tomo un pitufo con aceite, que a veces cambio por sobrasada.

            En la terraza me fumo el mejor cigarro del día y ya, presto frente al ordenador, le doy al correo para ver lo que me encuentro. Hoy he ido de sorpresa en sorpresa: un antiguo compañero de correrías andalucistas ha requerido mi amistad facebookiana, la otra siempre la tuvo, y es seguro que compartiremos algún que otro pensamiento puramente andalucista, ya los espero; también he recibido una invitación para asistir a una reunión del CCD de Andalucía, y he declinado la misma; por otro lado, he sido invitado a cinco recitales de poesía; y lo que son las cosas, una señora o señorita se ha adherido a la Plataforma Pro-Ancha del Carmen, pero eso merece una contestación especial. Casi de todo ello, queda constancia en el muro de mi página de Face.

            Sin embargo, esta mañana, muy tempranillo, los cinco “intocables” del Gran Vía hemos marchado sobre el Mercado Central, el llamado Atarazanas, a la búsqueda y compra de la intendencia necesaria para mañana sábado, Dios mediante, en casa de Montoya, perchelero de pura cepa, para dar cuenta de una comida que tenemos pendiente por ganar la partida el tal Montoya a un cáncer de esófago.

            Todo lo va a cocinar el hombre que, igual se “caga” en nadie que en todo lo “divino” y humano, menos en la Virgen del Carmen, la mejor del mundo. El plato estrella es la elaboración por Montoya de calamares rellenos, adornado con otras chucherías de la mar, pero la incógnita es la búsqueda del “maganto” que, yo entre ellos, decimos que no existe y él, afirma que sí.

            Ante tal aventura sabatina, comprenderán ustedes que haya dado de lado al CCD de Andalucía y al mismísimo sursum corda, y por favor que nadie se mosquee, pues esa es mañana mi preocupación.

            Un ruego: ¿existe el maganto?, en caso de que así sea, hagan el favor de describírmelo.



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