domingo, 10 de febrero de 2013

Un extraño para el PP



              Recuerdo como si fuese hoy que, que allá por 1977, mis relaciones con la gran mayoría de la cúpula de UCD eran, en cierta medida, tensas. En la celebración de un Comité Provincial, el ya fallecido diputado Ignacio Huelin, afirmaba: “No sé si Pepe García es del PSOE o del PCE, pero sí me atrevo a afirmar que no es UCD”. Creo que tal afirmación era correcta, aunque yo, en aquellos momentos, no me diera cuenta de ello. A lo largo de mi corta, pero intensa “carrera” política, el líder andalucista Miguel Ángel Arredonda me lo aclaró algo más cuando en una charla entre ambos, comentó: “Tú, Pepe, eres un idealista, y los idealistas no tienen cabida en los partidos políticos, así que lo mejor que puedes hacer es…”; sin embargo, la aclaración definitiva me la facilitó una estupenda chica, de nombre Mar, en la terraza de algo más que un bar llamado “Emilio”, cuando me preguntó: ¿Tú eres utópico?, a lo que sacando pecho, contesté con cierto orgullo: Pues, mira,  creo que sí, y ella, con gran desparpajo, contestó: “Entonces eres un gilipolla

            Corría 1995, año de elecciones municipales, y Jesús Pérez-Lanzac, presidente del Ateneo de Málaga y un servidor, vicepresidente de dicha Institución, libre y crítica con el poder por aquel entonces, visitábamos a los candidatos a la Alcaldía: Eduarddo Martín Toval (PSOE), Antonio Romero (PCE) y Celia Villalobos (PP) para solicitar de ellos el compromiso, mediante firma, de un protocolo de intenciones para con el Ateneo en caso de que algunos de ellos o la “dama roja del PP” ganase las elecciones.

            En la entrevista que mantuvimos con ella, me preguntó: “Pepe, Paco de la Torre va a venir conmigo como independiente y número 2 de la candidatura, ¿qué te parece, dime la verdad?”. La observé, pensé no más de treinta segundos y le espeté: Es un gran fichaje, te vas a llevar a una persona fiel y leal que nunca te traicionará y, de paso, el mejor conocedor de Málaga y un gran gestor.

            Y a nuestro alcalde Francisco de la Torre, sigo pensando le adornan esas virtudes. Pasado un tiempo se afilió al Partido Popular, pero creo que, me puedo equivocar, Paco no es un pepero de pura cepa y con orejeras que acepta y repite las consignas del Gran Sanedrín provincial, autonómico y nacional del partido.

            Ello le honra, y cuando tiene que dudar de algo y alguien, con gran cortesía por su parte, lo dice y se le respeta.

            Es un buen tipo.




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada