jueves, 21 de febrero de 2013

La píldora del debate



            Bien, se acabó el debate sobre “El estado de la Nación”, y aunque un servidor de ustedes, de mi esposa y de un triste Chivas 12 años, o dos o tres, aconsejó que ni el más puñetero caso al desarrollo del mismo, pero un servidor, por mor de ser un profesional de la rabiosa actualidad, se lo ha tragado enterito y sin interrupción añadida.

            Bueno, saben ustedes, sin son viciosos de la política, que el señor Presidente de la gobernancia de sus problemas y los míos, llevaba un pedazo  de discurso de armas tomar en el que, mediante la chivatada del señor Arriola, esposo de Celia Villalobos para lo bueno y lo malo, según mandan los cánones de la santa y puta (según San Agustín) Iglesia Católica, queda todo establecido, pues para eso el citado don Pedro, cobra tela marinera.

            Pues bien, finalizada la primera intervención de Rajoy, presidente porque los españoles quisieron, dictada por el antes franquista Arriola, se intercambió un tejemaneje dialéctico por parte de prehistórico señor Rubalcaba en el que una y otra vez, de forma repetitiva, dijo en más de una ocasión que él pedía  la dimisión del señor Rajoy por faltar a la lealtad de sus promesas electorales.

            No se amilanó el notario llamado a ser Presidente del Gobierno del desastre el estado de la nación, sino que replicó, sin pudor por su parte, que él no pedía la dimisión de su amigo Rubalcaba, porque ya la pedían desde su propio partido, me refiero al PSOE.

            A continuación, Rajoy lanzó uno de los dardos más envenenados que se recuerdan en la historia parlamentaria, cuando  dijo con mala leche, pero de forma suave lo siguiente: “A mí no me interesa que usted, señor Rubalcan, dimita”, aserto que ninguna prensa ha recogido en su literalidad, pero en el que queda claro la ironía del auténtico parlamentarismo.

            A todo esto, un tal Pere Navarro (PSC) pedía la abdicación de S.M. el Rey Juan Carlos I. Pues bien, jamás en la vida se ha conocido una ridiculez de ese tamaño.

            No es que ganó a los puntos Rajoy, es que dejó KO al que pide que su nuevo partido se llame Partido Socialista Europeo.


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