lunes, 11 de febrero de 2013

"Habemus Papam", por poco tiempo



           Aunque ciertamente cualquiera tiene noticias que inciden directamente, para bien o mal, en la propia vida de uno, no sería lícito aseverar que la gran noticia de hoy ha sido el anuncio de Benedicto XVI de su renuncia al Papado para el próximo día veintiocho a las 20:00 horas.

            Y lo es, porque es el Jefe espiritual de más de dos mil millones de personas y preside un Estado, el Vaticano, que tiene más de ochenta años de antigüedad.

            Sin embargo, es difícil hilvanar unas palabras sobre tal hecho singular, porque sigue viviendo. No es, pues, este “copo” una necrológica, pero sí una especie de biografía de uno de los más grandes teólogos que existen en la actualidad.

            Cinco Sumos Pontífices se adelantaron a Ratzinger a la hora de dejar sus honores y responsabilidades: fueron Clemente I (año 90), Ponciano (año 235), Celestino (año 1234), Benedicto IX (año 1405) y Gregorio XII (1415); de entre ellos, alguno volvió, otro vendió su papado y hubo quien, al verse envuelto con una trinidad de Papas al unísono, optó por no querer más líos.

            Tras los papados de Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II (buen trío, aunque mi preferido fue Pablo VI), difícil lo tenía Benedicto XVI que domina el latín, inglés, francés, italiano, alemán y español, además de chapurrear cuatro idiomas más; pues bien, a pesar de esa dificultad y de su falsa fama de ultraconservador, ha sido el único Papa al que no le ha temblado el pulso, tal vez porque sea un magnífico pianista, a la hora de denunciar la pederastia dentro de la Iglesia Católica.

            Algunos estúpidos ignorantes le acusan de haber formado parte de las juventudes hitlerianas, cuando la realidad es que Hitler decretó en 1939 la afiliación obligatoria a las mismas, al igual que todos los maestros nacionales de mi época éramos, por orden de Franco, asesores de formación del espíritu nacional o no había Titulación ni, por tanto, habichuelas.

            Por último, indicar que su Encíclica “Carita y veritate”, aunque personalmente no creo que llegue a la altura de la “Populorum Progressio” de Pablo VI, forma parte de la Doctrina Social de la Iglesia y que, si se hubiese puesto en práctica, hubiese dado más resultado que la Reforma Laboral de Rajoy.

            Siempre sin olvidar que el cristianismo está por estrenar.



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