lunes, 4 de febrero de 2013

El otro Carnaval



           Podríamos agrupar la quisquilla de los carnavales en tres grandes conjuntos: el de la ostentación, el de las coplas y el de los disfraces, aunque existe un cuarto conjunto más solapado.

            Sin salir de España, la palma del primero se la lleva el de Tenerife y el de la picante letra, reside por tierras gaditanas; tras ellos, se encuentra ese en que los hombres se visten de mujeres, curas y obispos; la ciudadanía inventa lo que no está escrito para pasarlo bien, aunque sea hacer el tonto de capirote. Casi todos tienen un defecto, el hecho de estar subvencionados con dinero público; aunque el Gran Carnaval, el de la vida, le cuesta a uno lo que no está escrito.

            Cuando uno era osado a carta cabal y escribía esencialmente de lo local, o sea, de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, arremetí contra el carnaval malagueño y el ayuntamiento malacitano por las ayudas que este último le endiñaba a la fiesta para que unos pocos lo pasaran bien con sus chirigotas, aquello me valió que, en el Teatro Cervantes, una de aquellas murgas me dedicara unos minutos de insultos, pero con un cachondeo que me hizo sonreír.

            Hoy día lo que hago es generalizar y filosofar, acciones que no comprometen, ya que nadie se da por aludido; vamos, que no soy mosca cojonera o fino estilete punzante, pero me echo de menos, pues antes era más yo.

            Ahora bien, si observamos el ambiente con unos buenos prismáticos podríamos ver el otro carnaval, a saber: el de una señora chupona disfrazada de ministra; a un chulillo que vive a costa de su infanta mujer, revestido de duque; a un gran ladrón, con los ropajes de tesorero; a un estafador de primera, de testigo, con levita y todo, en una boda en El Escorial; a un ex ministro imputado por recibir a un empresario de cuidado a la vera de una gasolinera, adornado con el acta de diputado; al gorrón al que le regalan trajes, como fallero mayor de Valencia, etc.

            Ese sí que es el Gran Carnaval, pero sin entierro de nadie.



            

1 comentario:

  1. Hola papi, esto va desde el "celular". Buenísimo tu otro carnaval, ahora voy a ver porque lloraste ayer, me cachis!!!! A que lloro yo. Bueno en un ratito te llamo. Si te llega esto es q empiezo a vencer a movistar

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