martes, 5 de febrero de 2013

Arrimando pasta



            Las campañas electorales se nutren de la fe de los votantes, de la esperanza de los candidatos y del amor de los empresarios, o sean, de las tres virtudes teologales puestas al servicio de la causa.

            La preparación de cualquier campaña, sea esta local, autonómica o general, supone poner en marcha una estrategia triple; por un lado, militantes y simpatizantes comienzan una mandanga de acercamiento a los suyos para darles su mejor tiempo; por otro, los candidatos se crecen haciendo un vuelo rasante para convencer al elector que son los mejores; y por último, la gente de dinero, por regla general los empresarios, de manera disimulada, arriman posibles a los partidos o partidas para ayudarles en toda la parafernalia de carteles, mecheros, bolígrafos y chucherías que los políticos van repartiendo por mercados y plazas.

            De todo esto sé algo, pues, sin llegar a ser un Bárcenas cualquiera, he vivido las tripas de más de siete carnavales electorales.

            El amor de los empresarios se desarrolla más en la parte derecha del uniforme electoral, o sea, en el bolsillo donde antes residía la billetera; para la izquierda del uniforme, con el fin de que nadie se mosquee, se usa el monedero; y para los que no son ni carne ni pescado, los difíciles de definir, se larga algún cheque de poca monta.

            No de otra forma puede entenderse que IU predique que no deben existir ayudas de particulares, y que el PP esté a favor de las mismas.

            Claro es que si se detienen en leer los siguientes números que corresponden a la manteca anónima untada a los partidos durante los años comprendidos 1994 al 2007, caerán en la cuenta: el  Partido Popular ingresó 28 millones de euros, Convergencia 20 milloncetes, 18 kilos el PNV, el partido de Durán i Lleida 15, o sea que CiU realizó la cabalgada con más pasta que el propio PP, PSOE + PSC = a 7 millones, y la “pobre” de IU, la ridiculez de 230.000 eurillos.

            Por favor, juzguen y comenten ustedes.


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