martes, 12 de febrero de 2013

Adelantándome a San Valentín



            Todos quieren que se evapore último el hálito que da vida a mi ser. Los hombres y mujeres que me acosan, aconsejan que no cometa ninguna locura.

            Estoy enamorado, y quiero seguir estando enamorado. Me ven raro y no quieren verme en ese estado. Estar raro para ellos, es estar abierto a la sorpresa que salta en la monótona existencia de cualquier humano.

            Hace un día maravilloso; tan lindo, que lo voy a intentar vivir con intensidad de amor.

            Durante este día no simularé amor, sino que mi ser va a desprender toda la energía que un cuerpo en tensión de amor pueda dar.

            Quiero al día y a la noche, quiero lo concreto y lo universal, quiero que se siga notando que estoy enamorado.

            Anoche volví a llorar. No fueron dos lágrimas las que brotaron de mis candados ojos; no, fue un torrente tan fluido como silencioso. Volví a llorar por mí.

            Nadie puede comprender el sentido de mis lágrimas; nacen sin esfuerzo en el instante que elevo mi pensamiento hacia la felicidad. Lloré y, mientras lo hacía, comprendí lo hermoso que es llorar por amor.

            Suspiré una y mil veces, y en cada suspiro, un mensaje de esperanza se escapaba a los confines de nuestro misterio.

            Estoy dejando correr la escritura al ritmo de mi sentimiento, y este salta de la luz a la oscuridad. Cuando se enciende la luz, todo es un lindo amanecer, una vida plena, un torrente de alegría, un hallazgo de la perla. Al desvanecerse la luz, la vida se convierte en tremenda perplejidad ante la opresión de los que dicen preocuparse por mí.

            Por ello, tendré que vivir los “hoy” que viva, desde la perspectiva de ser el último.

            Iré perpetuando cada instante.

3 comentarios:

  1. Amigo, simpre nos quedará el Amor y quienes lo canten como tú. Sigue amando, para podamos seguir leyendote. Un abrazo

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  2. Esa "rareza" debería ser un estado perpetuo... Besos.

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  3. Pero, creo, que no podríamos aguantarlo; a no ser que disfrutemos con la locura.
    Abrazos a los dos.

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