martes, 15 de enero de 2013

Rancho aparte: Gran Vía



         Un día me dije: “Ya no bajo más la llamada Tribuna de los Pobres para adentrarme en el casco histórico de Málaga; también me propuse no asistir a ningún acto cultural organizado por las instituciones de esta Ciudad del Precipicio; sumé a lo anterior que no buscaría un céntimo para proyectos literarios; cerré en mi cerebro la posibilidad de mamonear a ningún cargo público; y además de refugiarme en mí mismo, también lo hice entre las cuatro esquinas que domino desde mi sencilla terraza; pensé que, al igual que Pessoa, no necesitaba de conocer más mundos y personajes, sino adentrarme en el mundo a través de la persona. Y, en verdad, lo estoy cumpliendo al 99%”

            Aunque aburrido de tanta existencia y achaques, no lo paso mal del todo pues tecleo con profusión, y van pasando los días entre redes, copos y recuerdos; pero claro, no tan sólo de pan vive el hombre, sino también de deletrear y silabear la palabra amistad. Así que fui buscando, además de los que nos vemos de higo a breva, de otros que podamos vernos a diario para hablar de nuestras vivencias, contar el último chiste y aligerar esta carga diaria de vivir veinticuatro horas.

            Para conseguir tal fin existen dos instituciones: la parroquia y el bar: ambas pueden convertirse en lugar de encuentro, o sea, en sacramento. La parroquia ya no me va, pasó la fiebre y, para más inri, se siguen diciendo las mismas cosas que hace dos mil años, vamos, que no aprendo.

            Así pues, aposté por el bar, y entre las muchas posibilidades que otorga esta institución, opté, ya lo saben, por el Gran Vía. A él voy casi todos los días, y en él tropiezo, me levanto, río, me cabreo, hablo, me hablan, me cuentan, cuento, bebo, vivo, resucito con Pepe “el pollo”, Montoya, Manuel, Siles, Paco, Julio, Emilio, Ignacio, Rafael, otro Rafael, etc, o sea, algo parecido a aquella canción de “Viva la gente”, o sea, gentes de todas partes y de condición, o sea: vivo el mundo.

            Que les aproveche.




2 comentarios:

  1. Qué buen rancho, y mejor "parroquia", este Gran Vía que has conseguido nos sea tan familiar... Por todos los momentos que has vivido en él, y los que te quedan, un brindis. Y dos besos.

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