viernes, 18 de enero de 2013

Nace anaranjada



     El sol ha cambiado de lugar. Cuando camina a poniente, nace anaranjada una ligera sacudida de recuerdos sin futuro. Es entonces, por un instante, cuando siento.

     Alrededor y  conmigo, sin la fértil compañía del riesgo, brota, cuando amanece el tedio, la tarde que oscurece la sensualidad del despertar.

     Ni siquiera puedo achacar mi muerte a otro. Ni siquiera puedo empuñar la daga del suicidio. Ni siquiera el desconocido Dios me sirve de excusa. Nadie es culpable.

     Quizás la brisa que dejó de besar.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)

2 comentarios:

  1. Volverá a hacerlo en cuanto vuelva a soplar... dulcemente.
    ¡Besos Maestro!

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