jueves, 24 de enero de 2013

Me rebelo sumiso



     A veces pregunto a la vida por la vida. Un silencio, cargado de átonas dudas, penetra el espacio donde deslizo mi tedio. Le intento poner ritmo, y un frío soplo sisea en la ya frágil nuca de la utopía.

     Me rebelo sumiso.

     La noche acarició mis heridas. Apagué con la mirada cuatro farolas. Palpé con mis manos el vacío de lo oscuro, y un arpegio de lejanos rumores posó su vuelo en ellas.

     Froté mis ojos en el rocío del recuerdo. Todo fue luz.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)

4 comentarios:

  1. Te has metido a cambiar y lo has conseguido... Has modernizado la imagen del Copo.

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  2. ¿Por qué será que suele ser siempre la noche la que cura, o inflinge las heridas? Adoro este libro, ya lo sabías, ¿verdad?
    Besos, y más besos por desgranarlo día a día...

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  3. Gracias, Magda. Ya sabes que de mi pequeña obra, este es para mí el "niño mimado".
    Besos.

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