viernes, 11 de enero de 2013

Cuéntame cómo pasó: el 23-F



           Pasé un buen rato con la puesta en escena del intento de Golpe de Estado del 23-F de 1981 en la serie “Cuéntame cómo pasó”. Aunque se sabe que la ilusión se encuentra en el futuro y en el presente, la realidad; no es menos cierto que el pasado es rico en nostalgias, malas o buenas, que siguen viviendo con nosotros. Sin embargo, aunque queda muy bonito y tal vez sea cierto lo del carpe diem, a determinada edad no se está para demasiados trajines y es, aquello que se vivió con intensidad, el referente esencial de nuestro momento actual.

            Así que pertrechado en un cómodo sillón y con una mantita en las piernas, donde se asentaba el chihuahua “Rambo”, rememoré aquellos tambores de guerra de los que fui algo protagonista y a los que dediqué un pequeño libro llamada “18 horas con Tejero”, o sea, 18 capítulos o pequeñas historietas de mi “convivencia” con el teniente coronel de la Guardia Civil en el Congreso de los Diputados.

            Quiérase o no, la inmensa mayoría de las personas gusta de verse su propio ombligo y los más cercanos; eso fue lo que me ocurrió durante aquellas dieciocho horas, y así lo explico en las páginas que conforman el citado librito, mi extrema preocupación por los míos: esposa, hija y libros.

            Sin embargo, la visión “ad extra” que me proporcionó la familia Alcántara en el capítulo de ayer noche me situó en la España auténtica, la que proveniente de la guerra civil y del franquismo, la generación estigmatizada por cruentos horrores, tuvo que vivir aquella noche con terror y esperanza, según de que bando fuesen sus integrantes.

            Nunca es tarde para aprender, y anoche aprendí a no juzgar al pueblo que, asustado por la herencia recibida, esperó el mejor de los desenlaces previstos.

            Por él brindo.



            

2 comentarios:

  1. Salud por nustra amada España, querido José. Un abrazo.

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  2. Te envío otro. Ojalá te llegue. Abrazos

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