sábado, 26 de enero de 2013

Caminé con su beso



     Adentré mis pasos en la selva del tiempo. Con el machete afilado del recuerdo, desbrocé los fantasmas del olvido. Caminé con calendas agolpadas en el lugar donde los latidos golpean sin previo aviso. Una yema de azándar, flotando en el perfil de la utopía, perfumó la estancia de mi vida: fue un acaso.

     Silenciaban mis pasos la hojarasca del tiempo. Entre tanta fragilidad amarillenta, asomaba una barbaja primeriza. Introduje la memoria, y una pizca de brisa de mar salpicó mis labios.

     Caminé con su beso, como siempre.

     (De Fue un acaso, de José García Pérez)


2 comentarios:

  1. La memoria es a veces el mejor aderezo a cualquier instante... Besos.

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  2. Sin duda alguna, y la que nos resucita en tiempos de tedio. Besotes

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