sábado, 26 de enero de 2013

A caballo entre dos visiones




          Ya saben de corrido aquello de la botella medio vacía o medio llena, según, dicen, se sea pesimista u optimista.

            Cuando era niño pequeñito, mi santa madre me enviaba a dormir con la apostilla, “venga Pepito, a la cama que si no viene el moro con el saco”. Ella fue testigo de la guerra del 21, llamada en Melilla “la del moro”, entre rifeños por un lado y españoles y franceses, por el otro.

            Por el año 1955 del pasado siglo, un servidor fue enviado como Maestro Asesor a la kábila de Adra (Marruecos, entonces Protectorado Español). El primer día, caminando por un sendero de chumberas, los chavalines musulmanes salían corriendo y llorando al grito de “un aromis”.

            A los pocos días, pregunté a Buarfa, el enlace de el comandante Burjellas, por qué salieron pitando los pequeños y qué significaba la palabra citada en cursiva; mirándome fijo a los ojos, contestó que en el dialecto cherja se podía traducir por “español”.

            Estaba claro el dilema: las madres españolas nos asustaban con la palabra “moro”, y las musulmanas lo hacían con sus hijos con el término “español”, La historia, sea la que sea, siempre tiene dos visiones y, quiérase o no, ambas tienen razón; hasta la de la botella.

            Pues bien, hoy, a la hora que escribo estas líneas, acabo de cumplir 77 tacos, años para entendernos bien.

            Ya voy recibiendo alguna felicitación por tamaña proeza y, sin embargo, a mí me entristece algo que me quede un año menos de vivir mi posibilidad de amor.

            Dicho lo anterior, me agradaría llegar a los setenta y ocho porque la edad cumplida en esta noche no me agrada como necrológica.

            Besos y abrazos a porrillo

5 comentarios:

  1. Muchas felicidades, maestro. Y ánimo, que esas cifras cabalísticas tendrán secuencia....

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  2. Recién llegado de viaje me entero de tan gran noticia. Muchas felicidades, querido amigo José, te llamaré en cuanto el reloj marque una hora decorosa,
    un abrazo fuerte,

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  3. Llegarás, y volveremos a celebrarlos contigo, aunque sea en la distancia. Me encantó la anécdota que compartiste... Besotes, Maestro.

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  4. En el fondo, era más importante penetrar en las dos visiones de cualquier tragedia o maravilla. Lo del "cumple" fue una excusa para escribir lo otro; me hubiese gustado hacerlo de la Guerra Incivil española, pero no quise estropear el día a algunos.
    Eres un encanto, Magda.

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