miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Poder absoluto?


Las encuestas publicadas el pasado domingo otorgan al PP la mayoría absoluta en Andalucía. Si tal vaticinio se cumple, dejemos a un lado Asturias, el Partido Popular gozaría de un poder absoluto para gobernar España. Ya ven: mayoría absoluta en Congreso, Senado, Comunidades Autónomas, la inmensa mayoría de las capitales y las Diputaciones se encontrarían bajo el vuelo de la gaviota. Excepciones dos: País Vasco, donde el PSOE gobierna con el amparo del PP, y Cataluña donde ocurre, aunque no tácitamente, exactamente igual.

Cuando los políticos se encuentran en la oposición, afirman que las mayorías absolutas no son buenas por el mal uso que se puede hacer de ellas; pero cuando se encuentran instalados en ellas se olvidan de las críticas que hicieron anteriormente.

En Andalucía se juega el PP ostentar un poder que jamás partido alguno consiguió. ¿Es bueno o en malo?, pues vaya usted a saber, diría la más sabia de las personas para no mojarse en demasía. Y yo, qué pienso: pues que tampoco lo sé.

El PSOE-A ha permitido, ignoro si con alevosía, acciones que se merecen la pérdida del poder que ha ostentado durante treinta años. Claro es que en Valencia, el PP ha realizado acciones iguales y, sin embargo, ha barrido en todas las elecciones que se han convocado por aquellos lares.

Mi experiencia, ya muy lejana, me silba al oído que, sin mayoría absoluta, UCD -ese partido que entre todos nos cepillamos, incluido el menda, y que ahora añoramos- consiguió, mediante el diálogo y su talante de reconciliación, los dos mayores logros de nuestra historia política contemporánea, a saber, sacar adelante una Constitución que cerrara heridas y que sirviera a izquierdas y derechas en la lógica alternancia de poder, y en segundo lugar los famosos Pactos de la Moncloa donde partidos y sindicatos se hicieron un racimo para sacar a España del ostracismo y la crisis ¿o es que ya no nos acordamos?

¿Poder absoluto?, no sé, me da un cierto repelús.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

martes, 28 de febrero de 2012

Pobre notario pobre


Acabo de asistir al acto institucional que el Ayuntamiento de Málaga ofrece, en el mal llamado “Día de Andalucía”, a Blas Infante en su modesto monumento. Al llegar, ya se encontraban los músicos y la sombra alargada del primer edil, su jefe de protocolo Rafael Illa, que, por cierto, estaba que echaba leches porque algunos, con nocturnidad, alevosía y radicalismo andalucista, habían realizado una pintada en la base del busto, con una leyenda en la que se leía “Pobre notario pobre”.

En el fondo, para qué engañar a nadie, me alegré, y digo y remacho que me alegré porque durante 364 días la mole y la blanca y verde se tragan toda la porquería acumulada durante el año, y en la madrugada del 28 febrero el Ayuntamiento coloca una bandera nueva y lava la cara de Blas Infante.

A continuación, el fasto comienza con la colocación de parte del cuerpo consular, una acumulación de concejales que se apelotonan para salir en la foto y el alcalde y un invitado, en este caso invitada, que intentan glosar la figura del notario de Casares (Málaga).

Francisco de la Torre Prados, alcalde, aclaró que en este día, sin olvidar la autonomía municipal, que Infante llama “autonomía generatriz”, iba a dedicar su corto tiempo sobre la necesidad de una sólida educación; estaría por asegurar, aunque no lo hago del todo, que Paco no ha leído “La dictadura de la Pedagogía”, una de las obras fundamentales del Padre de la Patria Andaluza.

A continuación la invitada, catedrática de Historia Contemporánea, disertó sobre la batalla de las Navas de Tolosa, de los escritores románticos que escribieron sobre una tópica Andalucía y, remató la faena, con el soneto de Machado, ese que dice “Málaga cantaora”; ni por un momento se le ocurrió nombrar la palabra “parado”.

Los músicos iniciaron los acordes del Himno de Andalucía, pero como ya decía ayer se comieron la segunda parte, la mejor. Hice la señal de la cruz y salí que me las pitaba gritando como hace años: “Viva Andalucía Libre”.

lunes, 27 de febrero de 2012

Libre, sí, libre


Hoy y mañana son días de arriar sucias y deterioradas banderas andaluzas e izar brillantes y nuevas blancas y verdes, porque mañana y hoy las autoridades municipales y provinciales van a jugar a honrar el Día de Andalucía tatareando el himno andaluz al compás de los acordes de las bandas de música.

Como estamos en la antesala de las inminentes elecciones autonómicas, asistirá el mayor número posible de jerarcas de la cosa pública y, tras un café, marcharán, al menos en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, a la fiesta que, por verdiales y discursos tópicos, celebrarán las peñas de Málaga, peñas, ay, que son, se comenta, la columna vertebral de la cultura malacitana, y a las que acuden políticos y políticas en la búsqueda de un voto folclórico.

De manera que sobre las once de la mañana en el monumento a Blas Infante, sito tras el edificio de Correos, lo digo por si existe alguien que no lo conozca, la corporación municipal y más, con su alcalde Francisco de la Torre Prados y algún invitado que ensalce la figura de Blas Infante, y desde luego que un servidor, nos encontraremos dispuestos, sin sorpresa alguna, a escuchar los himnos de España y Andalucía (éste puede ser cantado, pero la banda se queda a la mitad del himno), y oír la voz del señor Alcalde gritando: ¡viva Andalucía! y ¡viva España!; por lo menos, como testigo de muchos años, eso es lo que se viene haciendo.

Nunca he escuchado, en dicha ceremonia, el grito por excelencia de vida y muerte de Blas Infante: ¡Viva Andalucía Libre!; y es que la libertad, por lo que se ve, puede convertirse en un peligro nacional.

El diario ABC de Sevilla, en su edición del día primero de febrero de 1933, en su página 21, y con motivo de la Asamblea Pro-Estatuto, celebrada en Córdoba, titulaba así una curiosa noticia: “Vivo incidente entre el diputado Sr. García Hidalgo y D. Blas Infante”, y prosigue el texto “… El Sr. García Hidalgo, dirigiéndose al Sr. Infante le dijo: Protesto de ese viva Andalucía Libre”, a lo que contestó Blas Infante “Qué quiere usted, que dijera: viva Andalucía esclavizada”.

Pues eso, que seguimos siendo esclavos de las mismas miserias de siempre. Ya ven que mañana me dan ganas de gritar “Viva Andalucía Libre”; pero me da cosa, no sea que produzca un altercado de orden público.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

domingo, 26 de febrero de 2012

Ya nada siento


Ya nada siento en mi callada vida
y pasa el día de silencio lleno.
El tedio entristecido es mar sereno
que cubre, cual marisma sin salida,

la grieta de mi llaga conmovida.
El surco de tu ausencia, azul veneno,
penetra la frontera de ese cieno
y yace mi alma en sueños afligida.

Todo es bruma que envuelve mi camino
y cabalga en la noche su cansancio.
Muy lejana presiento la llamada

de alargados silbidos del destino,
preludio abierto al siempre soplo rancio
de la muerte de toda madrugada.

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de José García Pérez”

viernes, 24 de febrero de 2012

Los grises días (y V): y una explicación


Vi tu cuerpo sumergirse en los mares y desapareciste en su negrura; esperé lentamente ola tras ola a que alguna devolviera tu espuma. Lejana, en el ocaso de la aurora, cogida a los destellos de la luna, se desplazaba majestuosamente la infinita masa puesta ternura, llena de aromas, de amores prendida; yo al borde te besaba en su ruptura.

Lentamente cansado en mi camino, voy quebrando despacio la hojarasca y camino tortuosas callejuelas por donde vuelan espacios de mi alma. Yo creo y construyo sinuosas cuestas de imposibles encuentros de mañana. Nunca llego, resbalan mis sudores y siempre en la cúspide de la nada te pones altiva, distante y lejos de mi seca vida, dulce cascada.

Se agrietaron las ilusiones rojas descabalgando leyendas y rimas; los contrastes blanco y negro aumentaron: más blanca la blanca luz cantarina, más negra la negrura de los cielos. ¡Alma mía, la libertad anida y los pájaros con sus picos ponen ramilletes verdes desde la encina; no quiebres con canciones de sirena el nidal que construyo con tu vida!

Vuela si quieres volar. Vuelo lento, despacio, casi prendido a la tierra, no despegues de pronto, no te vayas ni te quedes siempre, reposa y vuela. Cogerte quiero, a la playa llevarte y lanzarte al cielo puesta cometa, izar tu cuerpo suavemente y verte volar prendidos tus brazos y piernas, extendiendo tu silueta al espacio y ya lejos; atraerte con fuerza.

EXPLICACIÓN: Amigo o amiga: si has seguido estas cinco entregas de “los grises días”, has leído lo que se conoce por “poema épico”, en este caso compuesto por 240 endecasílabos. No es un poema correcto, porque dichos endecasílabos, adrede, son galaicos, sáficos y yámbicos. Existe, pues, un grieta musical que lo aleja de la ortodoxia lírica, pero lo acerca a la heterodoxia del amor; es por ello, que nunca introduje un corrector para limar la aspereza de algunos endecasílabos. Y que el amor tiene sus aristas.

jueves, 23 de febrero de 2012

Los grises días (IV)


Se pusieron luto, vestido oscuro, los amantes de las formas y reglas, buscadores incansables de inviernos, impasibles, quietos en primavera donde todo estalla en compases rojos, todo el hielo del mundo se deshiela. Cuando vieron disfrutar nuestros labios pusieron cruces, víacrucis, novenas. Tomé el aire puro de las marismas y me embriagué con tu cara morena.

Negro y blanco. Noche y día. Contraste es mi vida, ramillete de rosas con espinas, calvario de alegrías, sensaciones cuerdas, a veces locas, brasa naciente que la brisa apaga, silencios, estallidos, ancla y pota, estiletes clavados en mi pecho, felpudos flecos de la amada alfombra, árido desierto, jardín regado de lágrimas secas que mis ojos lloran.

Pasa la vida, el amor y lo dejo, me arrepiento, sufro, me duelo y río, sigo vacilante voces arcanas que hablan de traiciones, y siento frío. Es mi conciencia campana insonora de gritos vivos, autora de hastío que siempre poda jardines alegres, mata la sonrisa, llega el estío. Después, tú dices: no te preocupes, todo pasa; pero yo, desvarío.

Ha pasado el desierto por mi vida. De repente se cubrieron las flores de un polen cenagoso, reseco, árido, proveniente de sombras que tú pones a la penumbra de ser como no eres. ¡Sí, eres de todos, como alta torre presumida, del cielo y de la tierra, de nadie, señora de los amores míos, esclavo yo, tú esclava mía, esclavos los dos de nuestros dolores!

Maravilloso sueño sostenido: “Entre las aguas y bosques, tú, ninfa, saltas y flotas como flor silvestre; desnudo tu torso, la dulce brisa hace de amante, te abraza con mimo, sienten tus pechos soplos de caricias. Te cubren los dioses, los bellos pájaros color azul, volotean y trinan, tus suspiros recorren los follajes y al salir del sueño, mi cuerpo vibra”

www.josegarciaperez.es

miércoles, 22 de febrero de 2012

Los grises días (III)


Pasan junto a mí, son serios rosarios de hombres iguales, personas talladas por los mismos cinceles. Formaciones caminando de hormigüelas humanas buscando formas de ganar dinero no encuentran la vida, no tienen nada. Yo rebusco en mi adentro, con martillos y cinceles de carne esculpo mi alma; de cada golpe manantiales nacen que surcan mis venas y amores cantan.

Hojas secas, pálidas en el parque, cascarillas frágiles de jardines pisadas en el suelo del camino, quebradas, ajadas, rotas, no gimen. El aire las columpia sin templanza; se mecen, van y vienen, vuelan tristes. Mis secas palabras sin riego tuyo son huecas de vida y alma, son esfinges como torre sin obelisco, dioses quietos, sólidos, demasiado firmes.

Caminaba esta tarde por el parque pensando en mi paseo entristecido las causas próximas de mi atonía, y en el languidecer me vi asumido por aromas de flores, claras brisas de perfumes embriagantes, y trinos de pájaros locos voloteando en remolinos. Alcé mi frente al cielo azul celeste, bajé la vista al suelo mortecino.

No hay cielo por arriba de mi pecho ni suelo por debajo de las nubes; toda la gloria cabe en mi delirio y el infierno se torna mansedumbre. La vida brota a salto de cascadas, los parches negros renacen azules. Cultivo son mis venas de las rosas, todos los trinos mi cabeza cubre y se ensancha mi viejo corazón cuando sueño y descubro tus virtudes.

Quise asirme a la fresa de tus labios y endulzar mi amarga boca agrietada por burbujas repletas de impotencia., carestía de besos color malva. Te prendí del cuello junto a la nuca, formé un lazo contigo, por tu cara deslicé lentamente mis mejillas y busque con ansias tus perlas claras. Fue un destello de cielo en la tierra, un hálito divino me impregnaba.

www.josegarciaperez.com

martes, 21 de febrero de 2012

Los grises días (II)


Disimulo como puedo mi eclipse cuando los destellos yacen nublados por densa niebla que lo envuelve todo. Nieblas de arenas sostienen tapados: besos, palabras, canciones, sonrisas, silencios, caricias, largos abrazos, caudales de amores sin luz de riego. Nieblas de olvidos, recuerdos ajados yo los disipo con sorbos sin aire, sorbos de vida de mi bien amado.

Penetran en mi alma trozos de tallo de verde esperanza, son mensajeros de largos abrazos en noches frías. Cuando tus ojos miran, los contemplo mientras me ciegan durante un segundo, y en el fondo de mi cadáver, veo que resucitan y suenan mil gritos como sones de campanas de templos. Nacen las voces, fuera salir quieren, pero no las dejo, las encadeno.

Quisiera cubrirte de bellas rosas, libar tu cuerpo con amor divino. Quisiera parar y robar el sol, con sus rayos abrasarme contigo. Quisiera asir la luna anaranjada, eclipsarla, robarla, con ella irnos. Quisiera recoger de los sagrarios, la vida que late de Jesucristo, unir toda la Vida en un abrazo y volar juntos a nuestro destino.

El vértigo de tu presencia grata, en la densa nube de seres tibios, regó de claridad el gris terreno y mostró fresco los nuevos caminos. Las camelias cubrieron con prestancia los oscuros huecos del largo abismo y se enredaron con cálidos besos levantando telares peregrinos. Prestaron los dioses su esencia frágil y el gris terreno fue paso divino.

No son gritos ni silencios: suspiros de largos vaivenes, suspiros largos, lamentos rotos que rielan el alma y salen fuera, diciendo callados de forma suave, serena, profunda, en rasgos de tierno sabor humano: deseos de pasiones sostenidas que la brisa reconcilia en sagrado. Tampoco suspiros: bellos requiebros mi corazón vierte estando a tu lado.


(NOTA: Lo siento, pero no es política)

lunes, 20 de febrero de 2012

Los grises días (I)


Los grises días del andar cansino en larga noche de la vida negra cambiaron sus aires en alegría y cubrieron de verde la pradera. Se fueron. Agonizaron de pronto los sinsabores de las flores muertas, los pétalos abrieron vida. Cuatro ruiseñores portaban la hierbabuena entre sus picos. Cada nuevo gozo saltaba camino de las estrellas.

En el silencio de la vida negra penetró tu ánimo con desatino y la buena mano del desacierto rompió la noche. La mañana vino con blancos compases. Blancos caballos cabalgaron briosos trotes contigo. Tu sonrisa señaló los galopes. El negro cieno de mi vida fue limo, los corceles, por los suelos, dejaron caer sillas esperando tus mimos.

Manantial tu voz, regalo del aire, viene lentamente desde los cielos llevando en su ritmo prendidas aguas que vuelcas en mí. Parece un espejo sin luna, nada donde mirar pueda. Sólo tu voz, beber tus pensamientos y plácidamente dormir sin prisas: sabiendo. Cuando aparezcan los sueños, entre brumas escucharé susurros de voces que me sirvan de aliento.

Calaron mis cansadas ilusiones los mil arroyos de tus lindas gotas plenas de vida, de humedad que cala el suplicio de una andadura rota. Nací de nuevo quebrando las penas, quitando adormideras puse rosas. Mi viejo caminar de pasos lentos rompió los moldes de la vieja forma y escapé con miedo, con un suspiro puesto en los labios y busqué tu boca.

Nacen deseos de gotear pétalos atardeciendo en el regazo amado, pulir al sol los nuevos sentimientos en el sol de tu corazón humano y pregonar en todos los lugares el amor que siento. Marcar a trazos, con hierro al rojo vivo, bien rojizo, a ritmo lento tu nombre al ocaso. Que se deslice la noche, pariendo la mañana, con tu nombre, los rayos.

(NOTA: No tiene nada que ver con política. A que se nota. Gracias)

domingo, 19 de febrero de 2012

Cede la noche


CEDE LA NOCHE

Cede la noche azul, de madrugada
ando por entre arenas que dormitan.
Todos los juncos de las dunas gritan
siseos de presencia alborozada.

La mar siente cercana la alborada,
sus ramas plateadas no se agitan
y de su espacio las gaviotas quitan
los negros velos de la noche ajada.

Eucaristía rosa, sacramento,
manifiesto del Dios que yo presiento
por levante levanta su grandeza

y los cielos se colman de alegría.
Azul y blanco nace el nuevo día.
¡Qué lejana la noche, qué tristeza!

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de José García Pérez)

viernes, 17 de febrero de 2012

PSOE-Sevilla-PP y Blas Infante


Primero vinieron a Sevilla los del “capullo” para escribir una página histórica de la política española contemporánea; ahora posa sus alas la “gaviota” para intentar hacer lo mismo.

Sevilla, “la ciudad que se basta a si misma”, y con ella toda Andalucía, se ha convertido en la fruta apetecida por los que mangonean el cotarro en Madrid, capital del Reino de la ruina.

Los del “capullo” se fueron de las orillas del Guadalquivir, con la Torre del Oro como testigo, peor que llegaron. Una guerra cainita entre Alfredo y Carme hizo que la flor se marchitara y más tarde, entre tambores de guerra en las distintas tribus provinciales, los machetes se encargaron de hacer rodar cabezas de uno y otro bando.

Los de la “gaviota” llegan que se salen. Reposan sus navajas en el triunfo obtenido el pasado 20 de noviembre. Toda España, a excepción de esta tierra de María Santísima, es de ellos y de sus familiares; respiran victoria por los cuatro costados y la “gaviota”, el ave más fea cuando descansa en tierra, no quiere lanzarse a un nuevo vuelo si no carga con La Esperanza Macarena y Jesús del Gran Poder.

Ni los del “capullo” ni los de la “gaviota” tienen nada que ver con lo que pensaba Blas Infante, el arrinconado y olvidado Padre de la Patria Andaluza, cuando decía: “Andalucía necesita de una intelectualidad, cuya obra sea un robusto poema cantado al día en que todos los poderes y bellezas, fingidos en un cielo extrauniversal, sean puestos y gozados sobre la tierra por el esfuerzo gigante y libre del hombre creador de una intelectualidad que con sus predicaciones y con su ejemplo consagre, como única fe, la fe en el esfuerzo providente que ha de realizar aquel glorioso destino, sujetando a un yugo de equilibrio y de armonía las fuerzas ciegas, naturales, incoordinadas y dispersas. Sólo por esta intelectualidad podrá redimirse y purificarse de sus estigmas el pueblo andaluz”

Ustedes perdonen, pero creo que esa intelectualidad no se encuentra entre las alas de la gaviota o en lo pétalos del capullo, sino que sigue dispersa, callada y sumisa.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

jueves, 16 de febrero de 2012

De Reformas y Contrarreformas


No será un servidor, por cuestión de ignorancia, el que ose enjuiciar la Reforma Laboral que el gobierno del Notario Mayor del puzzle llamado España, señor don Mariano Rajoy, ha aprobado y que, con toda seguridad, salvo algún punto y coma, será refrendada por Las Cortes Generales. Y digo ignorancia, porque en los años que anteceden a este 17 de febrero no he sido, en el buen sentido de la palabra, currante; así como tampoco, en el sentido que ustedes deseen darle, empresario.

Sencillamente he desempeñado el trabajo de maestro escuela, en sus múltiples acepciones, y con las habichuelas aseguradas de por vida, todo mi saber económico consistía en no equivocarme al dividir entre treinta días el sueldo mensual que percibía, y en no pasarme de rosca con el cociente obtenido. Parece mentira, pero es cierto que mi primera paga, herencia del franquismo, fue de 680 pesetas que, divididas entre 30, me otorgaban la posibilidad de poder gastar 23 pesetas diarias, o sea, no llegaba a 0,50 euros diarios para desayunar, comer, cenar, dormir y fumar; fue por ello, y no por amor al arte, que inicié el camino de horas extras dando clases particulares a chavales que estudiaba el bachillerato por libre, ya que en aquellos tiempos no existían Institutos en los pueblos. Palabrita de honor, o del Niño Jesús, que lo que acabo de referir es más verdad que el PP sea el partido de los obreros, como dice la brujilla mayor de Castilla La Mancha.

Pero aunque ignore todo el farragoso temario economicista, no tengo más remedio, para honra familiar y de mi autoestima, que parece, según leo y llevo estúpidamente escuchando durante días, que esta Reforma Laboral no gusta nada a los hasta ahora durmientes, Toxo y Cándido, y sí agrada, tampoco lo tengo nada claro, a los empresarios; por lo menos, estarán de acuerdo en que es y va a ser discutida.

Lo que sí tengo claro, aunque no crean que demasiado, es que con la antigua Reforma Laboral, unida a la codicia de banqueros y usureros, y rematada con el hombre que exclamó que “la Tierra es del viento”, olvidándose de los fatídicos Mercados, hemos llegado a superar los cinco millones de parados, dato éste que tampoco creo cuando veo la pompa, no el pompi, de la Reina del Carnaval de Tenerife.

Pues bien, o hacemos una Contrarreforma o, sin más, iniciamos la Revolución; armas tenemos para ello, un ejemplo: si todos los españoles nos ponemos de acuerdo en que en un determinado día retiramos de bancos el 10% de nuestra calderilla, sea mucha o poca, toda esta mandanga se irá al garete. Ya tendrán más noticias sobre tan sugestiva propuesta.

www.josegarciaperez.es
http://el-copo.blogspot.com
www.papel-literario.com

Al filo del papel


Al filo del papel
José García Pérez

¿Qué ha sucedido? No lo sé, tampoco importa. Lo he sentido. Algo proveniente del exterior ha roto la comunicación, mi equilibrio, mi serenidad. Por eso he venido a este papel para reflejar en él mi estado.

Los papeles son como la propia vida. Tienen que ser escritos, pues quedándose blancos, son sólo papeles, como podían ser ríos quietos.

Pobre papel. Cumple una función pasiva. Viene un magistrado y escribe una sentencia de muerte; un enamorado crea un poema; un usurero un frío y calculado tanto por ciento; un político embadurna una mentira; llego yo y escribo palabras sin significados aparentes.

Pude irme a caminar y contemplar el gran misterio de la mar; pude sentarme en cualquier terraza de cualquier plaza y observar a cualquier transeúnte; pude tomar una copa, y otra, y otra más hasta embriagar mis sentimientos; pude tomar un libro y adentrarme en el olvido razonado de mi dimensión humana. Pude, pero no quise.

He venido hasta aquí: al filo del papel, y en esta arista donde se conjugan sinceridad e intimidad, dar paso a mí mismo.

No he creado nada en el haz del papel, absolutamente nada, pero toda mi vida está escrita en el envés. Esa vida la conocemos este papel, que dejó de serlo, y yo. Y tú, lector, a poco que con agudeza seas capaz de penetrar estas líneas.

Este papel ha dejado de ser un simple objeto, y se ha convertido en un ser con vida oculta. Cosas de loco creador.

Qué maravilla.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

miércoles, 15 de febrero de 2012

El puzzle del PSOE-A


Ignoro, porque no soy adivino, si el PP obtendrá mayoría absoluta en Andalucía, pero afirmo, y creo que no soy dogmático, que si ello ocurriera sería porque el PSOE-A, y parte del PSOE sin A, se la habría puesto en bandeja al ejército de Arenas Bocanegra, el eterno perdedor en un doble aspecto, como cabeza de lista en pasadas Elecciones Generales por Sevilla y como candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Tras haber militado en dos partidos políticos, UCD y PSA, y salir de ambos a petición del menda, tengo la seguridad de no saber nada de política en ese tejemaneje de quítate tú para que me ponga yo. Y lo digo porque fui yo el que me largué con viento fresco después de escuchar a Rafael Escuredo, Presidente de la Junta de Andalucía, ofrecerme “el oro y el moro” para que me pusiera a su vera, siempre a la verita mía, hasta el día que me muera.

Esta orfandad política, cuando gran parte del personal me tilda de político y no de utópico, es lo que hace que pueda opinar de forma muy personal y que algunos, o muchos, me tilden unas veces de derechas y otras de izquierdas; lo que a ellos les ocurre a nivel de conjunto, me pasa a mí a nivel personal, o sea, que hay valores de esta sociedad que hay que conservar y otros que hay que renovarlos de raíz.

Pues bien, sabiendo que el poder desgasta un rato largo y que el PSOE-A lleva la mar de tiempo desgastándose, tengo la sensación que han perdido el norte, la ilusión, la capacidad de ilusionar a otros, las ideas, la claridad del mensaje y que todo, según atisbo, ha quedado reducido a una confección de listas donde las navajas, afiladas como cuchillas de afeitar, van cortando cabezas según algunas agrupaciones apoyaran a Rubalcaba o a Carmen Chacón.

Los que en Málaga se autodefinen como críticos, o sea, los que parece que apoyaron a Alfredo, se convierten en oficiales en Sevilla por no votar a Carme; y así en las ocho provincias andaluzas, mientras Arenas pasea su ejército unido y uniforme, todos piensan igual, desde Huelva a Almería.

Los Eres, la posible corrupción, el enchufismo o la prepotencia tienen un coste electoral; pero nada comparable a lo que un partido tiene que pagar en las urnas por ser un partido cainita e inmerso en sus guerras intestinas.

Bueno: allá ellos.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

martes, 14 de febrero de 2012

Si quedase


Si quedase silencio solamente,
si el mundo que me envuelve se parase
y la luna nacida no alumbrase.
Si los ríos secaran su torrente

y las hojas cubrieran el relente,
si la mar dislocada se quebrase
y mi Dios y su nombre yo olvidase,
si la muerte anidara su simiente

y la nada reinara en su vacío,
construiría en mis versos otra vida
con tu nombre soñado como glosa,

con tus ojos, estrella del rocío,
con tu risa cual brisa sostenida,
con tus labios abiertos como rosa.

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de José García Pérez?

lunes, 13 de febrero de 2012

San Valentón


En una de las manifestaciones del amor, el regalo, ganamos a la mujer. En el odio, maltrato al canto, también. Y es que algo tienen en común esos dos primos hermanos: amor y odio. Que le podemos en barbarie, nadie lo discute. Y ahora, sin embargo, en una esquinilla de agencia se publica, en dimensiones de necrológica barata, que el 85% de los regalos de San Valentín corren a cargo de hombres.

“Que cuando el amor no es locura -escribía Calderón- no es amor”, y loca tiene que estar la muchachada masculina cuando en aluvión arrasa los estantes de los grandes y pequeños comercios para demostrar con hechos, objetos en este caso, nuestra dependencia del lado de la débil ciudadana que nos mima y acicala; claro es que ello ocurre cuando andan a besitos y carantoñas con las chavalas que los calientan o las señoras que les calientan los besugos a los muy “besugos”; en fin: pelotilleros de pacotilla.

Ellas, el 15% de las compradoras, no saben qué comprar a sus costillas y vuelven, dicen los expertos, con la misma ristra de siempre, a saber, billeteras, monederos, mecheros, pantalones, pañuelos… y así, hasta llegar a los fatídicos calzoncillos.

“Ellosnosotros”, por la parte que me toca, enfilamos el pelotilleo hacia bombones, perfumes, más bombones, joyas (ruina) etc. Ah, y rosas, rojas por supuesto que se ponen en semejante día de San Valentín más caras que las rosas cigalas de la bahía malagueña, pero éstas, las cigalas, con mejor sabor que las rosas y, si me apuran mucho, con un olor divino que perdura más allá del quinto lavatorio estilo Poncio Pilatos.

Leída la estadística y compulsada entre el vecindario, reclamo desde ese osado 85% al que pertenezco se cambie el nombre de esta pantomima del amor: San Valentón, llámese.

Pues “el verdadero amor -escribió alguien- es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto”

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

domingo, 12 de febrero de 2012

Tras los visillos


Los amigos y amigas me comentan que poseo cierta facilidad para narrar, y me animan a que “le meta mano” a una novela. También dicen que debido a las distintas circunstancias por la que mi existencia ha pasado, tengo material para llevar a cabo esa ingente tarea de mezclar realidad con ficción y fabricar un buen entrecosido de experiencias que pueden agradar al lector.

No creo que lleve a efecto tal tarea, tal vez por comodidad, por incapaz o por cierto miedo a que el lector sepa descubrir la ficción de la realidad y me vean como soy, que no es como ellos y ellas creen.

Desde luego que de hacerlo daría rienda suelta a mis recuerdos y por un instante me detendría en mi madre: “la señora Antonia”. Así era conocida por las vecinas de las callecitas del Barrio Obrero de Melilla. Ella dedicó su vida, en exclusiva, a ser madre, cuestión nada baladí.

Su primer andar, cuando yo pequeño, fue seguro y ágil; después, vacilante; últimamente caminaba agarrada a sillas. Un día vino a casa una enorme y horrible silla de ruedas. Colocaron a mi madre sobre ella. Tenía una sola pierna, pues manos “que lo arreglan casi todo” cortaron, con afilada sierra una de sus pierna. Otro maldito día, murió. Jamás la vi tan bella y serena.

Siempre dependí de la señora Antonia, de sus dulces canciones, de sus nanas marineras, de su vigilante mirar tras la ventana.

Al salir yo a la calle, volvía la cabeza en busca de su mirada; casi siempre caía el visillo de la ventana. La señora Antonia, como grumete marinero, seguía los vuelos, hasta el doblar de la esquina, de sus pequeñas golondrinas. Aún hoy percibo su mirada.

Cuando en la actualidad salgo a la calle y miro a mi casa, nadie existe tras los visillos. A lo más, una sombra de su recuerdo.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

sábado, 11 de febrero de 2012

Mercadillo


Camino del mercadillo
ni volviste la cabeza.
En tu camino alocado
yo olfateé tu melena.
Con bolsa de luna verde
erguida ibas, casi tiesa.
Sardinas, jureles, meros,
lisas, besugos y brecas,
blancos lenguados, coquinas,
casi medio kilo pesan
las gambas que tú compraste.
Manzanas, naranjas, peras,
uvas y melocotones,
escogiste las ciruelas
y caminando seguiste
camino de la vereda
donde crecen amapolas
como placitas en fiesta.
Suspiraban los gladiolos
con los besos de tus piernas.

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de José García Pérez)

viernes, 10 de febrero de 2012

Dura lex, sed lex


Garzón no deja a casi nadie impasible, digo casi a nadie porque a mí no me quita el sueño. A su alrededor se crean torbellinos de amigos y enemigos, pero además esos torbellinos tienen la virtud de conseguir convertir a amigos en enemigos, y viceversa. ¿O es que nadie recuerda que Don Baltasar fue de nº 2 por Madrid, tras Felipe Gonnzález, en las Elecciones Generales de 1993, y fue elegido Secretario de Estado del gobierno socialista? ¿O se ha olvidado el personal que en 1994 abandonó el Ejecutivo por no haber sido nombrado ministro? Y que a partir de ese momento le puso una “X” al mismísimo Felipe como principal encubridor de los GAL, y que llegó a sentarlo en el banquillo como testigo en el caso de los llamados “crímenes de Estado”, ¿pero es que nadie recuerda aquello?

En el llamado caso Gürtel, presuntamente un caso de financiación irregular de un partido político -borraremos lo de presuntamente cuando la Justicia diga su última palabra, si es que la dice-, el juez Garzón ha cometido un delito demostrado de prevaricación (prevaricar es hacer algo a sabiendas que no lo puede hacer) al permitir que fuesen grabadas conversaciones privadas entre acusados y sus abogados defensores; y punto, y por ello ha sido condenado a once años de inhabilitación profesional y a abonar una cantidad de euros al principal encausado del Gürtel, señor, es un decir, Correa.

Se da pues la paradoja que el juez que investiga al presunto chorizo es condenado a la inhabilitación y a pagarle algo de calderilla al hombre que, junto al “Bigotes” acudieron como invitados a la boda de la hija de José María Aznar, que se celebró en la humildad del Monasterio de El Escorial.

Pues bien, puede gustar o no, hasta producir vómitos semejante condena, pero Baltasar Garzón sabía, porque lo sabía, que no podía permitir la grabación entre acusado y defensor, porque quien eso permite sí podría ser tildado de fascista, nazi, stalinista o franquista.

“Dura lex, sed lex”; hecha la traducción significa: “Dura ley, pero ley”

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

jueves, 9 de febrero de 2012

Catorce puntos


Los “catorce puntos”, título de este artículo, no forman en su conjunto un programa político, sino los puntos que el cirujano incrustó, en el día de ayer, en mi costado izquierdo y que creo merece la pena narrar su historia por las señales de cariño que he recibido desde ayer a hoy, incluido ahorita mismo.

Pues verán ustedes, un servidor se presentó limpio como una patena a la Clínica llamada “El Pilar” a la hora acordada, y tras presentar mis credenciales subí a la primera planta donde una enfermera, vestida de verde, me entregó una bata que nada cubre, unas pantuflas verdes y una especie de gorrillo del mismo color, al tiempo que me decía el gorrillo es para cubrir el pelo. Le quise indicar que no tenía pelo alguno, pero no me dio tiempo por sus prisas en largarse, por lo que no sabiendo que hacer con mi ridícula coleta, no confundir con colita, me desposeí de la gomilla, recogí el reguerito de cabellos, y tras hacerme un nudo con ellos, me encasqueté el agujereado trapo.

Venga conmigo, me ordenó otra de verde. Ni lo pensé ni lo discutí, y fue por ello que terminé en un quirófano y todo; eché el esqueleto en una dura camilla y apareció el simpático cirujano. “Esto le va a doler”, me comentó; encomendé mi espíritu a la Virgen del Carmen y me dije que sea lo que Dios quiera. Lo que me dolió fue el pinchazo y la rociada de anestesia local; el buen doctor comenzó a hurgar en parte de mis entrañillas, pero no me enteraba de nada, tan sólo pasada una media hora si comencé a sentir el tirón de los puntos anudando la herida.

Le comenté al cirujano si podría ver el Barça-Valencia en “El Gran Vía”, sin problema, me dijo. Yo quería más, por lo que volví a mi pequeña guerra “¿y tomarme un tinto con jamón?”, siempre que sean buenos no hay problemas, insinuó el santo cirujano; “¿y un güisqui?”, lo mismo de antes, tiene que ser bueno; “¿un carduch?, por ejemplo”, perfecto, confirmó el santísimo doctor.

Así que con una caja de nolotil incorporada al bolsillo, por si las moscas, di cuenta de un Balba Gran Reserva Ribera del Duero, caña de lomo que me recomendó Antonio y, para no pasarme de rosca, dos bellísimos y buenísimos Carduch. Sentí una leve molestia, y bajó en forma de ángel un mensaje al móvil; era de Magda Robles. Y soñé, y en el sueño fuisteis apareciendo todas y todos, Ana Pastor, Clara, Paco, Gioconda, María St…

Me sentí querido, y cuando llegué a casa comencé a acariciar el ordenador y a todos y todas os abracé y besé. Gracias.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

miércoles, 8 de febrero de 2012

Una miaja de mieditis


Ayer nos enteramos que una buena amiga, Maribel Fernández, compañera de póquer y de Valentín, se encontraba ingresada en el Hospital Clínico; fue Ani Lluch, esposa de Manolo Montes y peligrosísima a la hora de satearnos el parné con cualquier espécimen de trío, la encargada de darnos la noticia. Como da la casualidad de que el Clínico se encuentra muy cercano a la casa donde vive Ani, pensó la reina del trío en rescatar a Valentín una rato del Clínico para saborear una suculento rabo de toro que lo prepara mejor, ya es decir, que cualquier trío asesino. Nos invitó al manjar a mi compañera Rosa y al que escribe estas líneas sin pudor alguno.

A la llegada al lugar donde nos íbamos a sacrificar, nos recibió un cachorro “shar pei”, de no más de dos meses, juguetón y mordedor que me dejé señalada su dentadura en manos y barbilla. De ahí pasamos a dar cuenta del rabo en cuestión, que Manuel regó con un Muga del 2007 y, entre bromas y preocupaciones, nos zampamos esa parte última del toro en un santiamén.

Para la noche, en el restaurante La Dehesa, en compañía de dos escritores, cuyos nombres eludo escribir, teníamos preparada una conspiración literaria a la que le metimos manos entre anchoas del Cantábrico, carrillada en su punto y unos platos de jamón y queso que con dos botellas de Viña Herminia, consiguieron que trazáramos un plan perfecto para los fines que pretendemos conseguir.

De manera que sería cerca de la una de la madrugada que llegué a casa, donde antes de ir camino del catre encendí el ordenador para ver qué pasaba en el mundo y, a través de Facebook, lo que se cocía entre mis nuevas amigas y amigos.

Ya hoy, repuesto de ayer, comienzo a prepararme porque a las 17: 40 horas tengo una cita con un cirujano plástico que va a extirparme, mediante bisturí incorporado, una mancha con mala espina situada en mi querido abdomen, depósito de rabos, anchoas, carrillada y otras chucherías.

Lo que se dice miedo, la verdad es que no tengo; pero me preocupa que me prohíban ver el Barça-Valencia en el Gran Vía mientras me bebo un dulce pampero; todo esto viene a cuento, porque algunos y algunas nos vamos convirtiendo en una gran familia que intercambiamos pequeñas historias y algún que otro secretillo.

Y es que escribir es narrar; nunca pontificar.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

martes, 7 de febrero de 2012

Paradoja


Anoche viajé al santuario de los muertos. Estuve allí, pero no estaba porque yo estoy vivo a la vida. Murió un conocido. Acabó con su existencia. Voló su cuerpo al asfalto y su vida (?) fue partida en dos. Otros dicen que fue un suicidio.
Estaban otros conocidos en el “camposanto”. Hablaban de todo: presupuestos, crisis económica, ascensores, comunidades de vecinos y otras veces, las menos, del desconocido yacente. De tarde en tarde, intentaban dar razones a la “sinrazón” de acabar con un latido de vida.
Estaba ausente.
Observaba a los vivos-muertos. A la “vida” que habla de presupuestos, crisis económica, ascensores, comunidades de vecinos y otras veces, las menos, del conocido a quien todos desconocían.
Nadie hablaba de amor. Era momento de cadáveres, pero yo seguía viviendo en amor.

lunes, 6 de febrero de 2012

Una noche entrañable: Forrest Gump


A cierta edad y con un frío que se las pela, una buena noche se puede pasar en casa, y más si ésta posee un cierto tufillo a hogar; el aire acondicionado ayuda a mantener un clima aceptable, sin tener por ello que dejar la bufanda, no enroscada al cuello, pero sí dejándola caer a su aire. El sibaritismo de un buen sillón y la búsqueda de una buena película son, para un servidor de ustedes, elementos indispensables para que el tiempo se convierta en entrañable y se olvide uno de políticas, crisis, guerras y contubernios literarios. Si a todo ello le unes un rico y dulzón ron pampero, el cóctel resultante puede ser paradisíaco.

Busqué en los mil canales tedetianos y en los clásicos una película que no hubiese visto y oído, y es que mi problema no es ver, sino escuchar como Dios manda, aunque nadie le haga caso puñetero caso. Y es que de los oídos ando muy regulín; por ello he comprado unos cascos formidables con los que no pierdo puntada de lo que se dice.

Pues bien, me tienen que imaginar retrancado en el sillón, el ron a una distancia corta, la bufanda dislocada y un silencio impresionante, tan impresionante era que hasta mi pequeña canaria Cleopatra no se atrevía a decir ni pío.

En fin, la película seleccionada fue “Forrest Gump” interpretada por Tom Hanks y Robin Wrigth, aunque el peso del film lo lleva el primero en una magnífica interpretación que le valió una de esas estatuillas tan codiciadas por actores y actrices.

Lógicamente no les voy a narrar las más de dos horas que duró el milagro y que seguramente muchos de ustedes habrán visto; tan sólo una corta conversación entre Forrest (Hanks) y Jenny (Wright) cuando niños los dos, aunque él, dicen los jodidos expertos, mentalmente era menor por tener un coeficiente intelectual inferior al normal.

La pequeña Jenny pregunta a Forrest: “Tú que vas a ser cuando seas mayor”, a lo que sorprendido, el pequeño Forrest contesta con una pregunta: “¿Es que tengo que dejar de ser yo?”

Ahí tenía que haber apagado la tele, pero seguí viendo y escuchando maravillas durante un rato largo; camino de la cama y hasta que mis ojos se cerraron, me preguntaba si durante mi vida habré sido yo o una simple fotocopia de otros.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

domingo, 5 de febrero de 2012

Lo eterno: Rubalcaba


Los hay que gustan de la eternidad, hablar de ella y, en especial, penetrarla, ser inmortales. En cambio, otros pasan de ese estadio de existencia y, si no son tolerantes, se dedican a demostrar a los de enfrente que están en otro mundo.

Los primeros, por regla general, son creyentes religiosos y casi todos de derechas, aunque puedan infiltrarse en sus filas algún que otro agnóstico; el ateo se da muy poco entre ellos. Los segundos presumen de agnosticismo, algo de ateísmo y nada de religioso; pertenecen, salvo en contadas excepciones, a partidos de corte izquierdista.

Aunque en franca minoría, los hay que su visión de lo eterno se concreta en la fugacidad de la felicidad, en la instantaneidad; y recuerdan, una y otra vez aquel beso de septiembre que hizo vibrar los juncos que aúnan nuestras neuronas, y no existe fuerza divina o humana que les desbarate esa manifestación que, aunque humana, es sagrada y conviven “eternamente” con ella.

Pues bien, esta primera parte del rollo viene a cuento por lo ocurrido este fin de semana en Sevilla durante el Congreso del PSOE que ha votado mayoritariamente por lo eterno, a saber, por Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que viene a representar, según mi punto de vista, una clara confrontación con sus ideales de izquierda laica y no creyente en fenómenos trascendentales.

El ser huérfano político, dicho de otra forma el no tener carné de pertenencia a partido alguno, me hace algo más libre a la hora de manifestar ciertas opiniones sobre el baratillo de la política; y libre total, cuando para mí la eternidad es el sabor a felicidad que aún poseo en mis labios tras el beso de septiembre.

Es por ello que digo, sin temor alguno a equivocarme, que los delegados socialistas desplazados a Sevilla para iniciar la reconquista de España han optado por la eternidad a la hora de elegir al que fuese todo en política con Felipe y Zapatero, y que si ha saboreado las mieles del poder, que es cierto, también ha protagonizado la mayor hecatombe del PSOE, pero que sea el cenit o nadir, o sea, esté en lo más alto o en lo más bajo, siempre emerge como el Dios eterno.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

sábado, 4 de febrero de 2012

Peña Perchelera


El otro día me invitaron a almorzar a la “Peña Perchelera”, paraíso situado allá por calle “Ancha del Carmen”, nombre que dio lugar a una colección de poesía que el culto Ayuntamiento de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, asesinó con todas las de la ley, o sea, mediante Pleno ordinario, siendo Regidor de la villa D. Francisco de la Torre Prados y delegado de Cultura, el señor don Miguel Briones, al que Dios cuide por un distrito municipal que tiene asignado por orden y gracia del citado Alcalde.

Allá fuimos una avanzadilla comandada por Montoya, otro amigo de nombre Emilio y Fernando, un experto en el bello arte de manducar con cierto disimulo. Es la “Peña Perchelera” un símbolo de la vieja ciudad que, cuajado de fotografías de aquellos tiempos de riadas, se yergue ufana como avanzadilla de todo el tinglado de federaciones, asociaciones y demás corrillos que conforman la Málaga de la clase media.

De primero nos colocaron liebre con tomate, para a continuación largarnos conejo con champiñones y finiquitamos la reunión con un arroz caldoso en el que tuve la inmensa suerte, además de ser agraciado con esas asadurillas que engordan el colesterol, de ver flotando en el guiso una muy bonita media cabeza de conejo que chupé con deleite tántrico.

A causa de mi orfandad en el tema de partidos políticos, me afilié o asocié a la Peña Perchelera y ya, al menos, puedo decir que pertenezco oficialmente a algo en esta Málaga que se me escapa y no llego a entender del todo, aunque tampoco es necesario para seguir tirando.

En esto estoy, cuando he aquí que, en un lapsus de entrada en Google para ver qué pasa fuera del cuadrilátero de la Trinidad y del Perchel, me entero que existe un montón de hombres y mujeres del PSOE en Sevilla para elegir al Secretario/a General de su Peña y que, dentro de unos días, irán también a “la ciudad que se basta a si misma”, los peñistas del PP para darse un baño de multitudes y comilonas sin llegar, eso sí, a la que un servidor se pegó en la “Perchelera”.

Y me pregunto, aunque no deseo contestación, ¿por qué vendrán tantas peñas políticas a estos bastiones andaluces de los que, no hace mucho, ni Dios se acordaba?

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

viernes, 3 de febrero de 2012

Mi amigo Paco Montoya


Hasta hace unos días, muy pocos, me sentía satisfecho de que alguna persona me preguntase por la edad que tengo. Con cierta pompa, decía: “tres cuartos de siglo”. Ahora, el invento se ha venido bajo y contesto que tengo 76 años. Se ha quebrado, pues, la tontería de presumir de siglo y descender a los años.

Debe ser esa cuestión baladí la que ha hecho que me plantee el vivir este tiempo que me queda con los míos, o sea, con aquellos que peinan, años más o años menos, una edad aproximada a la mía; no me interesa si tienen o no más cultura que la que yo pueda poseer, sino si están sentados en la banco de la espera viéndola de venir y, al mismo tiempo, pasando de boatos, eventos y fórmulas que creer un entretenimiento ficticio para olvidar lo que nos espera.

De entre todos ellos, he tropezado con Paco Montoya, un perchelero de pura cepa que ha sobrevivido con enjundia y desparpajo a los avatares de una vida que se ha desenvuelto entre dictaduras y corrupciones políticas, las propias que hemos pasado casi todos los septuagenarios.

Y lo que son las cosas, hablamos más sobre nuestros padres que de nuestros hijos y nietos; más de nuestros juegos de infancia que del dominó de los jubilados; más, mucho más, de las pesetas que de los euros; más de la cocina de cuchara y del pescado que antes se tiraba, por ejemplo, la boga, que de los manjares de la cocina creativa.

A veces, miramos de soslayo a una buena moza que pasa por nuestra vera y, sin llegar a ser sátiros, nos cruzamos la mirada con un guiño de complicidad cuando observamos un hermoso trasero que desplaza sus cachetes en perfecta sintonía.

No tiene Montoya un concepto muy claro de la Teología y, es por eso, que cuando le oigo decir una barbaridad que algunos ignorantes llaman blasfemia, lo miro con ternura y le pregunto por la Virgen del Carmen, y él me dice que dicha señora es la más grande de España. Surge entonces como un aroma a azahar que envuelve su blanco cabello y en el que quedo impregnado.

Ahora anda algo estropeado y los del bisturí lo van a tener que intervenir, pero yo, como tengo tiempo para todo, voy a estar a su lado. No tengo otra misión que cumplir.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

miércoles, 1 de febrero de 2012

0 comentarios


¿Qué misión tiene un periódico, digital o impreso, por encima de todas? Creo sinceramente que es la de ir creando opinión en sus lectores. Aparte de ello, puede y debe informar de noticias, escribir de fútbol, publicar necrológicas, dar a conocer los resultados de los múltiples sorteos y poco más.

Las dos armas que posee un periódico, que se precie de serlo, para crear opinión día a día son su línea editorial y los artículos de sus columnistas. Si no existe línea editorial, falla uno de sus pilares, que puede ser sustituida por lo que escriban sus opinadores que, por cierto, no tienen que ser todos de la misma “cuadra”, quiero decir, que no tienen por qué pensar lo mismo; en el conjunto de la diversidad, podría encontrarse buena parte de la verdad.

De los que me acompañan, o les acompaño, en este verter opiniones en www.diariolatorre.es existen, existimos, una gran variedad de pelajes. Los hay del PP contra viento y marea, puede ser el caso de mi amigo Luis Bravo, o los que son del PSOE a machamartillo, como prueba de ello ahí tienen a mi buen amigo Francisco Morales Lomas; eso en cuanto a política, aunque también Diariolatorre se significa por el contenido religioso de algunos articulistas, son los casos de Manuel Montes con su “buena noticia” de los lunes, en la que descubro un cristiano católico algo o bastante heterodoxo, y al profesor M. Angel Rodríguez que, aparte de ofrecernos artículos rigurosos, cuando comenta algo que roce la religión se muestra ortodoxo; tenemos un comentarista politólogo que parece pasar de puntillas, me refiero a Francisco Collado que, con agradable brevedad, afila la punta del lápiz de forma exquisita; puede conmovernos Benítez Villodres con su grandiosa humanidad o enternecernos la prosa poética de Mariví Verdú; o qué decir de la doble lectura de todos los artículos que escribe el profesor Antonio García Velasco, al que hay que leer un par de veces para llegar a descubrir su punto de clásica ironía; desde Santa Clara, José Sarria “apunta al corazón de don Joaquín” con datos que nadie puede discutir, mientras Ángel Doctor, valga la redundancia se doctora en un tema y una vez empollado lo suelta, eso sí, educadamente, y casi nunca cae en saco roto; irrumpe, de tarde en tarde, JM Mancebo siempre con lo suyo, y sus escritos cabrean al personal que creen ver que se sirve de la generosidad de la empresa que dirige Diariolatorre para expandir sus hazañas; y por último, otro decir, se encuentra el señor Porcel que, a la primera larga cambiada, consiguió un buen número de comentarios.

Ustedes perdonen este rollo que les largo hoy, pero me siento obligado a ello tras comprobar que Luis Bravo ha batido todo un récord de amigos y enemigos al conseguir que sean 36 los comentarios, incluidos los suyos, al escribir sobre los “estragos” de Izquierda Unida en el mercado de trabajo; y para más inri, hoy nos “amenaza” con otro artículo que lleva por nombre “36 comentarios”, en el que parece, digo parece, que ha conseguido demostrar que IU es una agencia de colocaciones.

Es una muy buena plantilla de columnistas, entre los que me encuentro, esta nómina de Diariolatorre que he intentado definir por el fondo de sus escritos; pero existe otra definición sobre ella, sobre la plantilla, a saber, los que viven en Alhaurín de la Torre y lo que no, entre los que se encuentra un servidor. Por ello, quizás la empresa podría alinear a sus colaboradores en dos hileras, a la izquierda, los del lugar; y a la derecha, los del extrarradio; o viceversa.

Y es que uno, ahora si que estoy hablando por mí, puede llegar a adquirir un complejo de suma inferioridad cuando, según salta a la vista, los del pueblo son comentados, sean anónimos o no los comentarios, mientras que los que vivimos en la ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, parece que somos ninguneados, aunque de vez en cuando un alma caritativa, en mi caso Copito, parece acordarse de nosotros.

Es cierto que no narramos si tuvimos asesinados, por uno u otro bando, en la maldita guerra civil española que todos parecen empeñados en resucitar; así como podemos también tomar una copa con la tranquilidad de que no somos espiados por nadie y, lo que es más importante, nadie sabe de nuestros pecados graves o veniales.

Un servidor, por ejemplo, se siente orgulloso de asistir a la cena de Izquierda Unida donde me encuentro con personas agradables y otras que lo son menos; y ceno con ellos y asisto a algunos de sus actos por dos razones esenciales: la primera porque me invitan y la segunda porque me da la real gana.

Los del PP y PSOE me ignoran, y yo, en justa correspondencia, los ignoro igualmente. Y si me invitaran, cosa que no harán, tampoco asistiría por la sencilla razón de que entre ambos partidos conforman la más grande oficina de colocación de enchufados que ha conocido la historia de este país, España, por supuesto.

Salud, compañeros, y por favor, nada de comentarios.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com