martes, 25 de diciembre de 2012

Tú pones rojos claveles



En las luces de la vida
aparecen agoreros,
donde nacen los jazmines
sólo ven crespones negros.
La cara del sacrificio
envuelta en tupido velo
la muestran como señal
con cantares de te quiero.

Tú pones tojos claveles,
yo pongo pespuntes huecos.
Quiero un clavel de los tuyos
y entre pespuntes ponerlo
para engarzar la alegría
con la tristeza que tengo
por no verte por el monte
o verte lejos, muy lejos.

Cubriré con fino manto
y tules de mi silencio
aquellas flores azules
que sisean mi silencio.
Dámelo rojo granate
para mi fruncido ceño
y los pliegues de mi rostro
serán canales abiertos
donde gozosos discurran 
arroyos de sentimientos
embargados por tu aroma,
desparramándose luego,
como cascadas en brote,
por debajo de tu cuello.

Tú pones rojos claveles,
yo pongo pespuntes huecos
en toda mi vestimenta,
parches negros, son remiendos,
ramalazos de delirio
de jugar yo con el tiempo,
de clavarme las agujas
cuando te busco y te encuentro.

A veces la sangre mana,
son manantíos de cielo
que descansan en mi  carne
cuando descubro tu cuerpo.

(De José García Pérez)

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