domingo, 18 de noviembre de 2012

Vagaré por las playas


Cuando el viento que silba sea brisa
y la noche la cubra con su manto,
cuando el alma suspire en su quebranto
y deslice en su adiós una sonrisa,

cuando el tiempo transcurra ya sin prisa
y detenga su blanco el amaranto,
cuando a nadie moleste con mi canto
y celebren por mi alma santa misa:

vagaré por las playas entre mares
con tus besos cual rutas estelares
y salpiques de plata enamorada,

entre cantos de libres aventuras
con espacios de vida consagrada
sin los hilos de viejas ataduras.

(De “Donde el viento silba nácar”,
de José García Pérez)

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