domingo, 4 de noviembre de 2012

Sobrecoge




Sobrecoge la sombra de la tarde,
el silencio que envuelve su figura,
el aliento del vaho, la negrura
del manto de la noche y el alarde

del beso que no muere, que en lugar de
dormir en el destierro su amargura
yergue ufano su rostro de frescura
entre escombros de un tiempo que cobarde

permanece entre nieblas disipado.
Sobrecoge la luz que no se apaga,
la sombra iluminada por el beso,

el roce de aquel tiempo inacabado
que descama mi piel como una llaga
y sé que siendo libre, sigo preso.

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de J. García Pérez)

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