sábado, 20 de octubre de 2012

Maracas de guerra en Cataluña




            La utilización del “ardor guerrero” ha comenzado a impregnar la campaña preelectoral de Catalunya. Como Artur Mas, con pura demagogia política y electoral, una vez que Rajoy le dio nones en su proyecto de un nuevo Pacto Fiscal, ha dejado caer la utopía del Estado Catalán Independiente, los hay que han visto en el órdago un momento esencial para rizar el rizo, y ahí andan tirándose metralla oral unos y otros.

            Imposible acceder al deseo de Mas en el actual orden jurídico del Estado Española, imposible desde el presunto referéndum hasta la consolidación de la independencia catalana; él lo sabe pero que muy bien, pero amaga con desarrollar un espiral de cháchara internacional acudiendo a instituciones de las que, hoy en día, dependemos para intentar salir de esta ruina que llevamos como podemos. Él y los catalanes también la sufren, en buena parte por las decisiones del famoso tripartito y por las suyas, que, en recortes vencen a los reyes de los mismos: ayer Zapatero y hoy, Rajoy.

            Pero mientras el pueblo catalán sin mácula, me refiero a los catalanes y a sus tataranietos, habla de sentimientos y del propio ombligo se olvida de las penurias que viven en la actualidad.

            El Gran Emperador llama a los cónsules para decirles que Cataluña es un país serio que sabe lo que quiere; los cónsules llaman a sus respectivos embajadores y les comunican que la “cosa” va en serio, y el Ministro de Asuntos Exteriores, señor García Margallo no dice nada, que tal vez es lo mejor que pueda decir.

            Hasta ahora no existen tambores de guerra, ni siquiera panderos, pero las maracas de los guerreros han comenzado a sonar. Algunos generales se han referido al artículo 8º de la Constitución Española, el que hace a las Fuerzas Armadas garantes de defender la integridad territorial de España y el ordenamiento constitucional.

            Frente a ello, o por ello, Mas se ha dirigido a los Mossos d’Esquadra para pedirles lealtad y fidelidad al Estado que representan, y los Sindicatos de Policía han afirmado que al único Estado que representan es al de España.

            La locura, como siempre, sobrevuela a la razón; confiemos en que no aterrice por estos lares.


2 comentarios:

  1. En ello estamos, pues en la política, no en el amor, debe haber cordura. Abrazos.

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