jueves, 18 de octubre de 2012

La maniquí del Bus-VAO


    De manera que al buen señor le endosó la Guardia Civil, por infringir la ley, una multa de 200 euros por colocar de copiloto a un/a maniquí en la travesía del carril Bus-VAO (Vehículos de Alta Ocupación) camino de La Coruña, carril muy rápido y que no puede ser usado por automóviles ocupados por una sola persona.


    A la Benemérita le resultó altamente extraña la inmovilidad del copiloto y su enorme rigidez, por lo que detuvo el vehículo y descubrió el engaño; lo que ya es saber.

    No me lo creo del todo, pues si no habrá que pensar que al avispado propietario y conductor le ha salido caro el intento de burlar la ley, ya ven: los doscientos euros más la bella maniquí, el vestido de la misma, las gafas de lujo y una atractiva peluca.

    Deseo pensar que el de marras ya había realizado la trampa en más de una ocasión y que, a través de las cámaras fotográficas instaladas en carreteras, habrían obtenido más de una secuencia y, con esos datos, fueron a por él.

    Esta insulsa sociedad está repleta de maniquíes o marionetas que son movidos por los hilos de poderosos anónimos que dominan el mundo. Sin duda que, a pesar de no desearlo, soy una marioneta más de las muchas que son manejadas por intereses ocultos: una manifestación porque interesa, recortes para solucionar los problemas de otros, o, simplemente, ser usado, reciclado y aniquilado cuando ya sea inservible.

    Repetía hace unos días a una buena amiga de Facebook una frase de Chaplin: “Sé feliz y sé tú mismo, pero esencialmente sé tú mismo”. Y es que pareciendo algo fácil de conseguir, el ser uno mismo y aceptarse como tal es una de las tareas más importantes que el ser humano tiene entre manos para conseguir ser persona singular e irrepetible.

    El maniquí es revestido de variados ropajes, pero la persona no debe ser una fotocopia más de esta sociedad mutilada.

    www.josegarciaperez.es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario