jueves, 4 de octubre de 2012

La explosión malaguista



               No es que uno sea hincha de un determinado equipo de fútbol, creo que ni siquiera fiel aficionado a este deporte, bien pensado creo que a ninguno, aunque viendo un partido paso un par de horas sin grandes preocupaciones; me es grato el bullicio, las discusiones, los himnos y el grito de ¡goool!, cuando el balón, con mayor o menor rapidez, se va introduciendo entre los tres palos y besa la red.

            Es por todo lo anterior, que me agrada más ver un encuentro de fútbol en un bar que en casa; cuando la barra y el taburete se convierten en el sofá de casa y los amigos hacemos piña para buscar nuestro Gol Sur en el Gran Vía de calle Don Cristián, el fútbol se convierte en espectáculo, y la sonrisa del principio da paso a una sonora carcajada que tonifica los músculos de la cara que, por mor de Rajoy, Ángela y otras especies nos tienen el rostro desencajado.

            Si a lo anterior le unimos que el Málaga se encuentra en una auténtica racha de buen fútbol, la fugaz felicidad está servida.

            No ha sido el Club malacitano un conjunto de elite, más bien hasta hace unos años se le podría definir como “equipo ascensor”, ese que sube y baja de segunda división a primera sin consolidarse como un once que entusiasmara a la afición y creara historia. Por ello, en las ciudades que ocurre lo anterior, los aficionados buscan a los históricos  Madrid y Barça para organizar peñas y hacer de ellos sus favoritos.

            El Málaga atraviesa una época dulce, aunque las emisoras de radio y las televisiones dedican un mínimo tiempo a explicar su milagro, mientras se balancean en los Messi y Cristiano que son los que dejan pasta.

            Ni siquiera los seis goles, encajados tres a tres por parte del Anderlecht y Zenit, con que el Málaga los ha vapuleado y que ha logrado que se convierta en líder solitario del Grupo “C” de la Champions League, ha conseguido que los grandes diarios deportivos de Madrid y Barcelona le concedan una primera página.

            Es bueno que ocurra porque, a la primera de cambio, en su confianza los podemos coger con el pie cambiado y asestarles un “chícharo” estilo Eliseu.


2 comentarios:

  1. Bellísimos goles, los de ayer, querido José. Pura poesía futbolística las cosas de Eliseu, especialmente el tercero.

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