domingo, 21 de octubre de 2012

Invierno en el alma




Sin luces ni fuego, en silencio
la ciudad calla.

Se fueron los músicos, vino el invierno
en lenta calma.

No te vayas; quédate en cuerpo,
yo pondré alma.

Nadie atiende mi canto al cielo
y ya no suena
por ningún lugar, ningún te quiero,
ni nadie ama.

Y los pájaros trinan con duelo
que nadie apaga,
nuevas rimas con trazos nuevos
que en mí se clavan.

Son anuncios, preludio del desasosiego
que me embarga.
Por ello marco tu número, y espero
y mi voz llama
para decir te quiero,
sin hablar nada.

(De “Sobre tu cuerpo” de J. García Pérez)

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