miércoles, 10 de octubre de 2012

España está que arde




          La poesía (Granada), el otoño (ya saben), el tedio (“el siempreigual”) y la espera (no sé qué y/o a quién) son los parámetros por los que he faltado, durante unos días, a mi cita casi diaria con ustedes a través de esta red, “copo”, que arrastra una y otra vez lo que creo más interesante.

            Alguien dijo que lo importante no es caerse, sino levantarse; y como algunos amigos y amigas (pocos y pocas) se han extrañado y han llamado algo alarmados por la ausencia de este alimento escrito, me he levantado de entre los escombros para anunciarles que a España tan sólo le falta que alguien le arrime algo de yesca para que este páramo prenda fuego por los cuatro costados.

            Ni desde fuera de ella o desde dentro se hace nada por intentar colocar cortafuegos que eviten lo que parece estar próximo. Ya ven, hoy, por ejemplo, la Cruz Roja española está haciendo una cuestación para los pobres de aquí; que sí, que ya sé que no es mala cosa, que está bien que se ayude al prójimo que lo pasa mal…, pero tengo la sensación que no es ese su cometido, menos aún que el Príncipe de Asturias se acerque a dejar unos euros, muchos o pocos, para aliviar nuestra hambruna, pero todavía es peor que SM la Reina presida una de esas mesas de ricos y que Leticia le zampe un par de besos a Felipe.

            Me pregunto qué pensarán el capullo ese del FMI y todos los componentes de las siglas existentes que nos miran con lupa, incluida Ángela, al ver que las esperanzas de los desheredados, tiesos, parados, cabreados y hambrientos de España penden y dependen de la buena voluntad de la ciudadanía a la hora de rascarse el billetero o monedero para depositar una limosna institucional en las alcancías que portan los voluntarios y voluntarias.

            La leche, vamos, pues hemos pasado de aquellos tiempos que se limosneaba para los “negritos” a pedir, por Dios, por la Patria y el Rey, para nuestro vecino que está lampando por tomarse un quinto de cerveza o llegar a final de mes.

            Una vergüenza esto de recortar la dignidad, ¿o es que la dignidad ya no existe?



            

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