miércoles, 19 de septiembre de 2012

Sombras y luces de la edad



            Acompañado del escritor Morales Lomas he estado esta mañana en “la ciudad que se basta a sí misma” (Sevilla), donde hemos mantenido una entrevista con el Consejero de Cultura de la Junta de Andalucía Luciano Alonso y Montserrat Reyes, Secretaria General de dicha institución, para hablar de cultura y sus numerosas derivaciones. He almorzado, sobre las tres de la tarde, en “la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia (Málaga). Ha sido, pues, un viaje rápido de ida y vuelta; pero créanme, a mi edad, pesa.

            La edad, aunque sea un lastre difícil de llevar, te proporciona un cúmulo de experiencias de enorme interés; me atrevería a decir que he sido capaz de discernir entre existencia y vida, lo que me ha servido para aprehender lo bueno y lo menos bueno que pueda tener la vida.

            Casi nunca he buscado nada, excepto a mí mismo, y en ello sigo; quiero decir que me he encontrado con situaciones por pura carambola, situaciones que he asumido con pasión. La política fue una de ellas, y no me arrepiento, aunque a veces crea que fue un tiempo perdido; pero como soy algo esponja, me empapo positivamente de lo que me rodea.

            El momento esencial de mi primer día en el Congreso de Los Diputados, allá por 1977, fue ver entrar al hemiciclo a Dolores “La Pasionaria”, Rafael Alberti y Santiago Carrillo, en especial a la primera. Y no por ser comunistas, sino porque, se quiera o no, formaban parte de la historia de España que me había sido transmitida de forma oral y en distintas versiones.

            El último en morir ha sido Carrillo, y aunque hoy, ya les decía, estaba en Sevilla hablando de cosas importantes, mi mente se encontraba frente al teclado de este maldito ordenador pensando que podía comentar del ex líder comunista que no haya sido escrito durante el día de hoy.

            Y nada de nada, me decía mientras observaba a Montserrat Reyes. Todo está escrito y, como siempre, en distintas versiones, o sea, sombras y luces en la vida de él.

            Como quiero ser positivo, sin dejar de ser irónico, me quedo con sus luces, las que consiguieron, junto a otros personajes, que yo, con mis sombras, que las tengo, pueda escribir en libertad.

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