jueves, 16 de agosto de 2012

Una cita decisiva




         Un martes de mayo de 1977, Ignacio llegó a su casa alrededor de las diez y media de la noche; Virginia le comunicó que había recibido una llamada de un tal Francisco de la Torre Prados para hablar con él y que le había dejado un teléfono de contacto. Tras cerciorarse de quién era y enterarse que había sido Presidente de la Diputación de Málaga en tiempos de Franco le asaltó la curiosidad y, a pesar de lo intempestivo de la hora, marcó el número.

-          “Dígame”
-          “Soy Ignacio Ortiz y creo que ha llamado usted a casa”
-          “Sí, tengo interés en hablar con usted”
-          “Bien, le escucho”
-          “Así no, sería conveniente que se acercase usted a casa y charlaremos tranquilamente”
-          “Bien, dígame el día”
-          “Ahora, esta noche”
-          “Es que son las once”
-          “No importa, me acuesto tarde”

          Esa breve conversación telefónica fue el detonante de un cambio decisivo en la vida de Ignacio, según me contó una noche que, con el nivel de copas en el lugar adecuado, tenía ganas de abrir algo el santuario de su intimidad, del que era en demasía celoso de que los demás supieran algo de él.

          - “No lo conocía de nada, pues mi vida transcurría en aquellos tiempos entre prédicas y clases particulares; los predicamentos por ser Presidente del Movimiento de Cursillos de Málaga y las clases, por la necesidad de obtener algún extra para ir tirando. Así que me acerqué a su casa y me encontré con un hombre amable, menor que yo en edad, con una velocidad inmensa a la hora de hablar, al que presté la mayor atención posible. Lo que vino a decirme fue, en resumen, que le gustaría contar conmigo para que me integrase en las listas de UCD para las ya inminentes elecciones democráticas del próximo 15 de junio”

         Me comentaba, mientras pedíamos sendos güisquis, que Francisco de la Torre intentaba convencerlo para que formase parte de la candidatura centrista y todo mi interés, decía Ignacio, consistía en saber la causa del porqué de la invitación y en conocer la persona que le había dado su nombre; lo segundo, ni siquiera a través del tiempo, nunca consiguió sacárselo y sobre lo primero decía que deseaba que la candidatura tuviese una vitola de progresismo, motivo que le halagó. Con el paso de los años, llegó a saber que fue su amigo y compañero de profesión José Sánchez Blanco el que le brindó mi nombre, después de haberse negado él a presentarse como candidato al Congreso.

         “Pura carambola de la vida”, comentaba Ignacio al tiempo que tomaba el güisqui. 

(FRAGMENTO DE UN POSIBLE LIBRO DE JOSÉ GARCÍA PÉREZ)

4 comentarios:

  1. ¿Qué impulsaría a Ignacio a dejar la política?
    Por la forma de su barbilla, hoyuelo incluido, se diría que es un hombre atrevido, además de atractivo, y seguro de si mismo;aunque en sus dedos cruzados se note la tensión del momento.
    ¿Tú crees que le habrá contado a Virginia, oh Virginia, el motivo verdadero? ¿Y a su amigo Juan el de Cartajima? ¿Francisco de la Torre, es el alcalde de Málaga?.
    Creo que Ignacio sabe mucho más de lo que cuenta,él sabrá porqué lo hace.
    ¿Estará "todo" en el posible libro?, y la última pregunta: ¿Me invitará a la presentación?
    Porque pienso hacer alguna pregunta más, caso de poder asistir (eso sería un gran placer).

    Besos, corazón.

    Ana Pastor.

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  2. Primero, oh Ana, hay que terminarlo. Esto es un lío enorme, pues no sé si quitar el nombre de Ignacio e ir directamente a José (Pepe).Juan el de Cartajima anda esperando el momento oportuno para colarse entre capítulos.
    Em fin, ya veremos; pero mientras tanto un montonal de besos a mi cómplice.

    Pepe

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  3. Estoy deseando leerlo, querido José, pues en esta ciberaventura no le cojo la forma (problemas de no tener facebook)...
    un abrazo fuerte

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  4. Veremos si sale. Tengo el tema en la cabeza, ahora me falta pasarlo al disco duro. Jejeje.
    Abrazos
    Pepe

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