miércoles, 8 de agosto de 2012

Te sobra el acta, hijo



          Ha sorprendido la irrupción de miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores en un par de Grandes Almacenes de Alimentación para hurtar una veintena de carrillos de alimentos e intentarlo llevarlos a Bancos de Alimentos y otras asociaciones de carácter caritativo; entre los jornaleros del SAT, se encontraba el alcalde de Marinaleda y Diputado andaluz Juan Manuel Sánchez Gordillo.

            Ante la posibilidad de que el hambre haya comenzado a remover las tripas de los desheredados, existen cuatro formas de dar respuesta a la miseria: que el gobierno tome las medidas necesarias para intentar encoger el acordeón de las clases sociales; otra manera es la mayoritaria, el personal critica a izquierdas y derechas mientras se encoge de hombros; una tercera postura es la del voluntariado, prestar tiempo al servicio de distintas asociaciones que se dedican a paliar la hambruna; y la cuarta es la tomada por los jornaleros para que se produzca una acción-reacción que dé como resultado una concientización en la sociedad que pueda llevar, de manera incruenta, a un cambio del actual sistema merkeliano.

            Dicho lo anterior, pasemos a otro tema. En un convento en el que se encontraba Teresa de Jesús, convivía una novicia con deseos de ser mística de verdad; se acercó a la Santa de Ávila y le preguntó:
-          Madre Teresa, ¿qué me falta para ser santa? La Madre Superiora la miró complacida y le dijo:
-          Te sobra hija, te sobra.

         Volvamos al hurto. El SOC fue el embrión del actual SAT, y sus líderes fueron el cura de Los Corrales (Sevilla) Diamantino García, ya fallecido, y Paco Casero, famoso por sus huelgas de hambre, afición a la que hace años no se dedica; a ellos se incorporaron el actual líder Diego Cañamero y el líder de CUT, el ya citado Diputado andaluz Sánchez Gordillo.

            Le pasa a este “revolucionario” alcalde lo que a la novicia de Ávila, quiero decir que le sobra formar parte del sistema contra el que, a su manera, lucha.

            Vamos, que le sobra el acta para ser más creíble.

5 comentarios:

  1. Creo que el calor se le subió a la cabeza a Juan Manuel, dejó de razonar y le dió al sentimiento más de la cuenta.
    Lo mismo que Esaú cuando vendío su patrimonio a Jacob por un plato de comida roja.
    Parece ser que el hambre mueve tantas montañas como el amor y por eso el primer oficio del mundo fue el de cazador, porque con el estómago vacío no está uno para muchas tonterías; aunque sean tonterías las que se hagan para llenarlo.

    Y las cárceles se van llenando....pero no hay que preocuparse, no tienen merienda!!

    Que Dios nos coja confesados!!

    Besos, corazón.

    Ana Pastor.

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  2. Uf, has salido "revolucionaria" y me gusta. Lo de Esaú ¿fueron lentejas? Ya llo he dicho en varias ocasiones: las revoluciones empiezan en el estómago y no en las ideologías. La incongruencia de Juan Manuel es que no se debe luchar contra un sistema del que eres protagonista.

    Un beso de verdad.

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  3. Creo que la Biblia no deja muy claro lo de las lentejas, pero como parece que es una legumbre del Cercano Oriente, el traductor traidor lo encontraría fácil para que lo entendiéramos en castellano. Y mejor lentejas que un plato de carne para no ofender a nadie.
    ¿A ti qué te parece?

    Pues que me he liado como una persiana para no hablar del Sánchez Gordillo y su incongruencia, es que a las 24,38 que pone mi ordenador, mi "revolución" ya tiene más sueño que hambre.

    Me voy a soñar....

    Buenas noches!!

    Dos besos de verdad.

    Ana Pastor.

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  4. Yo prefiero las lentejas por eso que dicen que tiene hierro, la carne roja tiene el úrico ese que me fastidia.
    Pero vamos, puesto a elegir: te prefiero a tí, eso sí, sin llegar a comerte.

    Besos.

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  5. Jaja!! Mira que eres travieso....
    El "hierro" de las lentejas tiene para mí un recuerdo especial.
    Tenía seis años y mi hermano cuatro cuando pasábamos una temporada con los abuelos en Granada, mi hermana Maribel,de dos años, había enfermado y los médicos le recomendaron a mis padres que nos separaran por miedo al contagio.
    Nos dejaban a comer en un colegio y un día pusieron lentejas con un montón de bichos negros flotando, de postre teníamos pan de higo, así es que cogí el postre, a mi hermano, que quería quedarse a comer, y nos marchamos a casa.
    Mi abuela se extrañó al vernos y nos preguntó el por qué, le dije que no sabía lo que había en las lentejas, mi abuela me contestó que las lentejas tenían hierro, cosa que me dejó pensando un momento, y le respondí que el hierro no me gustaba, había demasiado y era muy negro.

    Así es que ya ves lo que te pierdes por no llegar a comerme, una mujer dulce y con decisión desde muy niña....y sin hierro ni ácido úrico.

    Besos, mi tremendo capitán.

    Ana Pastor.

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