miércoles, 22 de agosto de 2012

Pensar, leer y escribir



        Más de cuarenta y ocho horas sin escribir puede llegar a convertirse en un suplicio de gran envergadura, lo que vulgarmente se conoce por tener “el mono”; pues eso, justamente eso, es lo que me ha ocurrido.

            Los tres verbos que conforman el título de este bendito “copo” son mis actividades preferidas.

Hay que aclarar que pensar, lo que se dice pensar, es harto difícil; realmente creo que son pocas, muy pocas personas, los capacitados para obtener de la nada algo concreto. Y afirmo que los únicos pensadores fueron Aristóteles, Sócrates y Platón; el resto bebe de ellos, y los hay que opinan, entre estos últimos me encuentro. El ser humano siempre anda que te anda recordando; el recuerdo es fuente de presente, futuro y comparación.

            Leer es una actividad que, tal vez por mis muchos años, practico poco. Existe tanta farfolla entre páginas de libros de pastas duras y blandas, y también en Facebook, no digamos en poesía, que me inclino más por releer, o sea, volver a leer aquello que me impactó; y es por ello que en estas malditas cuarenta y ocho horas me he dejado de nuevo aprehender por el pensamiento de Fernando Pessoa y su nostalgia y su tedio y su cansancio y su buen beber, que de eso murió y de eso moriré.

            Escribir es para mí lo menos lucrativo de mi vida, o sea, que escribo porque me encanta y no por la pasta que alguien pueda suponer. Lo he dicho en ocasiones, en muchas ocasiones, escribir es para mí una buena sesión de psicoanálisis (lo sé porque durante dos años fui psicoanalizado), y un buen psicoanálisis es, además de todas las teorías del señor Freud, arrojar el venenillo que te corroe un día y otro y al siguiente.

            Y eso es lo que estoy haciendo en estos momentos, soltar lo que me estorba; pero aparte de esos tres verbos -pensar, leer y escribir-, me encanta jugar con los niños; y a eso he dedicado parte de este tiempo, a jugar al voleibol con la chavalería de este lugar “donde el viento silba nácar”, y he acabado guarnido y roto.

            Qué maravilla intentar ser igual que un@ de ell@s.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada