viernes, 31 de agosto de 2012

Movistar me roba, creo yo



        Habrán llamado a la puerta de casa en más de mil ocasiones para ofrecerme unos servicios más ventajosos que los que me otorga Movistar, pero un servidor es muy cabezón y fiel como nadie a la santa tradición; por ello a todos los ofrecimientos siempre les he dado nones.

            Desde que Telefónica era Telefónica, o sea desde los tiempos del insigne que fuese Caudillo por la gracia de Dios y la de Telefónica, un servidor es un paganini de la compañía de marras.

            Sin darnos cuenta, al menos no caí en ello, el progreso fue avanzando y un día contemplé que numerosos hombres y mujeres se paraban en la calle, se metían la mano en distintos lugares y sacaban un extraño aparato al que denominaban móvil; desde entonces, salvo raras excepciones como la de mi amigo Manuel Alcántara, compañero de correrías juglarescas y adictos ambos al columneo, todo Dios, incluido el que estas líneas teclea, ha incorporado a su vida un móvil, algunos dos y hasta tres, aunque sean solamente dos las manos que poseemos.

            Hace años contraté Imagenio trío para ver películas, fútbol, asistencia al maldito ordenador, etc. Y pago una pasta por tamaño invento. Ahora todo se ha convertido en Movistar y, a través de él, contemplo en la pantalla de la tele una serie de ofertas económicas inferiores, pero que muy inferiores, a lo que un servidor endiña a la multinacional; llamo a no se quién, que acto seguido me pasa a un segundo empleado, y así hasta llegar al quinto de la compañía que pregunta y pregunta, explica y explica, mientras yo escucho, después oigo y al final cuelgo. No consigo nada.

            Así que, sin darme cuenta, poseo, o me posee: Imagenio, un móvil, un pincho y un par de cosillas más que llevan camino de conseguir mi ruina, hecho del que ni siquiera puede presumir Rajoy.

            Resulta que ahora, en las múltiples facturas que me llegan, hay una en la que me clavan veinte euros sin venir a cuento, o sea, que me roban porque sí, creo yo, y si ello es así lo siento por ustedes; y es que soy más pesado que el del chiste del chico de la pluma verde, que si lo desean cualquier día lo cuento.

www.papel-literario.com

1 comentario:

  1. Querido amigo José, sin querer compararme con Manuel Alcántara, Dios y los dioses me libren, pertenezco a esa extraña cofradía de los sin móvil. Cuando cometo actos delictivos es un problema: los investigadores no encuentran el móvil...
    un abrazo fuerte,

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