jueves, 30 de agosto de 2012

La Ultreya del País Vasco



          Corría el año 1973 cuando el Movimiento de.Cursillos de Cristiandad del País Vasco decidió celebrar una Ultreya interdiocesana (Ultreya, voz griega que significa “más allá”) que versara sobre “el compromiso temporal del cristiano”; corrían tiempos en que ETA practicaba su actividad más sangrienta con los Cuerpos de Seguridad de Estado y con el Ejército.

            El Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad pidió el correspondiente permiso al Ministerio de Interior y éste lo concedió con una condición: que no fuese un seglar vasco el encargado de dar su punto de vista sobre el tema en cuestión.

            Jaime Daviú, uno de los fundadores de Cursillos, pensó que Ignacio podía ser la persona apropiada para hablar sobre la misión del laico en la sociedad. Tras una deliberación del Secretariado Nacional se aprobó la propuesta. El cardenal de Barcelona, monseñor Jubany, sería el responsable de ofrecer al auditorio la visón religiosa o mística del complicado tema.

            En Vitoria, ciudad elegida para la concentración de laicos, esperaba a Ignacio un sacerdote llamado Vitoriano Arístides que le informó que esa misma mañana ETA había asesinado a cuatro guardias civiles; por tanto le recomendó que tuviese prudencial al hablar porque tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil habrían tomado, con toda seguridad, el polideportivo elegido para celebrar la ultreya.

            A los cinco minutos, poco más o menos, unos hombres con gabardinas y sombreros, probablemente de la llamada Brigadilla Social, se acercaron a Ignacio.

-          Por favor, ¿usted es el que va a hablar esta noche aquí?
-          Pues sí.
-          Le rogamos se identifique
      
Ignacio les mostró el DNI.

-          ¿Nos puede adelantar sobre que tema girará su intervención?
-          Sin problemas, sobre Andalucía.
-          ¿Sobre qué?, preguntó uno de los agentes.
-          Ya se lo he dicho, pero se lo vuelvo a repetir: sobre Andalucía y su problemática social
-          Ah, bueno.

         A Ignacio le resultó algo extrañó, aunque no demasiado, la poca importancia que la policía franquista otorgaba a que un andaluz disertara sobre Andalucía, su paro y emigración.

            Habló lo que pudo sobre el terrorismo que padecía Andalucía cuando sus hombres eran subastados en las plazas de los pueblos para conseguir unos jornales de hambre, disertó sobre la emigración de los mejores y, con su palabra, pronunció un mundo que no esperaban los vascos congregados; no pudo hacer otra cosa porque se sabía espiado. Cuando habló el cardenal Jubany, gran parte de los asistentes comenzó a dispersarse.

            Permaneció y recorrió el País Vasco durante tres días, acompañado de Vitoriano Arístides; tiempo suficiente para que el cura vasco le mostrara la realidad del nacionalismo vasco, cada vez más floreciente.

(CAPÍTULO DE UNA POSIBLE NOVELA DE JOSÉ GARCÍA PÉREZ)


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