martes, 7 de agosto de 2012

La decencia, hijos, la decencia



          Me encantó aquella película La hoguera de las vanidades, basada en una novela de Tom Wolfe e interpretada por Tom Hanks, Melanie Griffith, Bruce Willis y Morgan Freeman y, para más inri, dirigida por Brian de Palma.

            El argumento es el siguiente: Tom y Melanie están, valga la expresión, liados por libre aunque ambos están casados con sus respectiv@s; Bruce es un periodista borracho y Morgan, un juez. Los que “dale que dale” tienen un accidente y ella, Melanie, arrolla a un joven negro que, para ser sincero, siempre lo pretendo, no sé si llega a morir; la política anda por medio, y un pastor de gilipollas ve en el asunto un negocio como el aeropuerto de Castellón; Bruce contempla en el tema un filón periodístico y comienza a investigar. En fin, que Tom comienza a pasarlas putas, es detenido y juzgado por Morgan, un pedazo de actor. Esperemos a que les narre el final.

            Es curioso y lastimoso que, precisamente, las comunidades autónomas no gobernadas por el Partido Popular, a saber, Canarias, Asturias, Andalucía y Cataluña sean las únicas que se opongan a la política de austeridad del gobierno central, comandado por Rajoy.

            El “presi” de Canarias ha amenazado con cerrar hospitales y colegios si la política austera de déficit, que don Mariano predica, sigue su camino. Y yo, que creo no ser demasiado centralista, me pregunto el porqué el excelentísimo presidente, que no tiene por qué ser una excelente persona, Paulino Rivero Baute, español quiero creer, no manda cerrar los cabildos de las ínsulas, cierra el parlamento canario y, sin más, recoge la papelada que exista por su gabinete y se va a su casa a vivir como cualquier español de clase media.

            Volvamos a La hoguera de las vanidades (de la que no está exento don Paulino). El juez Morgan declara inocente a Tom y culpable, a Melanie; en la sala se arma un aparatoso escándalo en contra del juez al que gritan que lo dictado por él no es justicia.

            Morgan, el juez, manda callar al público. Reina el silencio. Pregunta: ¿qué es la justicia?, se responde él: la justicia es la decencia. ¿Y qué es la decencia?, se vuelve a responder él: la decencia es hacer lo que os decían vuestros abuelos, iros y practicad la decencia.

            Don Paulino, váyase a su casa, no cierre escuelas y hospitales y haga lo que le decían sus abuelos.

3 comentarios:

  1. "Falò delle vanitá", la más famosa de las hogueras de las vanidades de 1497, donde, hasta Sandro Botticelli dicen que quemaba cuadros suyos.
    Allí se quemaba lo que se consideraba pecaminoso, uf, menos mal que nací algo más tarde.
    La novela de Tom Wolfe no es una versión de la historia original, pero creo que se refiere a ella. Me encantó la película, pero me gustó más el libro.

    ¿Cómo serían los abuelos de D. Paulino?.

    Besos, corazón.

    Ana Pastor.

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  2. Vete a saber, oh Ana; pero desde luego mejor que el señor Paulino.
    Besos.

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  3. Si tú lo dices, corazón, yo me lo creo.

    Más besos.

    Ana Pastor.

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