martes, 7 de agosto de 2012

El segundo día



            Acostumbraba a desayunar en “La esquina del pinxto”, de manera que procuré estar sobre las diez de la mañana en dicho bar-restaurante. Ignacio siempre pedía lo mismo, café doble, media baguete a la que rociaba un aceite con ajos y tomate, aunque algún que otro día untaba el pan con la exquisita y peligrosa zurrapa, todo ello al tiempo que leía la prensa empezando por la última página, costumbre muy generalizada en Málaga porque en el decano de la prensa malagueña escribía el maestro Manuel Alcántara.

-          ¿De qué escribe  hoy el maestro?
-          De la crisis económica, lleva tiempo con la misma matraca, pero se lo nota el oficio de poeta y en todas sus columnas introduce un pellizco que te saca una sonrisa.
-          Y tú, de qué has escrito hoy.

         Ignacio, a pesar que había cerrado Diario Málaga, seguía escribiendo, a diario, en un digital, una columna que llevaba el nombre genérico de El Copo, y que después enlazaba, mediante su blog, en Facebook.

-          Sobre “La perla”
-          ¿Y eso?
-          Es que estoy un poco harto de escribir de lo fácil, o sea, de política, y voy buscando temas del día -la crisis es por desgracia diaria- en los que me encuentro más a gusto, porque al fin y al cabo escribo para mí. El escribir a diario, además de un ejercicio y de intentar conformar una opinión, es para mí una especie de psicoanálisis. “La perla”, con artículo determinado, trata de la búsqueda constante de aquello que es diferente a todo lo que pueda parecer igual, o sea, no es lo mismo “una” perla que “la” perla.
-          Como el primer día del Cursillo, lay diferencia que existe entre un amor y el amor, era eso más o menos.
-          Pues sí, algo parecido

         Nada más que esa breve insinuación, consiguió que Ignacio intentara contarme lo fundamental del segundo día. Vino a decirme que lo esencial de ese tramo del Cursillo era dejar claro que la visión que se tenía de los sacramentos era falsa, y que lo que se pretendía era presentar los sacramentos como “lugares de encuentro con el amor”.

            Me llamó la atención uno de los siete encuentros que él comentaba; el sacramento llamado Confirmación y que, según Ignacio, debía ser recibido cuando el bautizado tuviese mayoría de edad, o sea, cuando pudiera responder con la vida al Bautismo.

-          Yo lo llamaría el sacramento del “Escándalo”, porque no otra cosa debe hacer el cristiano sino escandalizar a la sociedad con su testimonio de vida. Seguro que si los cristianos, no los católicos o protestantes, hicieran del Evangelio su vida, la crisis económica habría terminado ya.
-          Y de la Eucaristía ¿qué me dices?
-          Te puedes enfadar; tú eres muy católico, aunque no practiques. Vamos a ver, si tú o yo creyésemos que todo un Dios, creador del Universo, se encuentra encerrado en un pequeño departamento llamado Sagrario, extenderíamos, al menos yo, una tienda de campaña y acamparíamos para siempre junto a ese Misterio.
-          Eres demasiado radical.
-          Sí, muy radical, pero solamente de palabra, esa, la Palabra de Jesús bien pudiera ser la Eucaristía. Si los que practican un Cursillo se quedasen con esa idea cambiarían su mentalidad y la sociedad; pero al final, por desgracia, todo queda en confesar, comulgar, ir a misa o practicar algo la caridad, pero no existe auténtico compromiso temporal.

       Me fui algo preocupado, porque lo que creía Ignacio no lo ponía en práctica. Algún día, pensé, le preguntaría por esa contradicción.

3 comentarios:

  1. Del Sacramento de la Comunión tengo un recuerdo que me acaba de venir a la mente gracias a ti.
    Recuerdo que mi madre me enseñaba lo que teníamos que decir: "Renuncio a satanás, a sus pompas y a sus obras....". Al oir la palabra pompas, yo pensaba en las pompas de jabón que le hacía a mi hermano con las manos y con el jabón de fregar los platos cuando mi madre me dejaba. Pensé que mi madre me había pillado gastando el jabón, y no había manera de que yo repitiera lo que ella me pedía.
    Es que yo no conocía a satanás ni a sus obras y no me importaba renunciar, pero las pompas.....; menudo disgusto le hubiese dado a mi hermano que sólo tenía 5 años. ¿Cómo iba a dejarlo sin esas perlas transparentes y brillantes que flotaban al igual que su ilusión y la mia?.

    Abrir tu Copo cada día me crea una nueva ilusión. Gracias por crear esta gran burbuja para mí!!

    Besos.

    Ana Pastor.

    ResponderEliminar
  2. Jajaja... vaya con las pompas y Satanás: eres única. ¿No te ha pasado por la mente escribir una novela corta? Tienes materia (vida) suficiente, ironía a montón y unas ganas enormes de ser más feliz todavía, si eso es posible.
    Ya he leído lo de la empresa, la empresaria y el mosén con su señora.
    Besos,más de la cuenta.

    ResponderEliminar
  3. Si supieras la de cosas que me pasan por la mente....Ay!!
    Viniendo de ti, considero un gran halago que pienses que yo puedo escribir, pero después de leer a tantos grandes escritores, y llevo haciéndolo toda mi vida, es como que no me atrevo, pero sin el como. De momento me conformo con que aceptes mis comentarios en tu Copo, es todo un lujo y me encanta.Mil gracias!!
    Además debería dedicarle más tiempo a la pintura, a la caligrafía japonesa y a la guitarra, pero en estos momentos ando liada con unos libros que me consiguió mi hijo de Emilia Pardo Bazán. Ya le había leido los más famosos, pero estos "Cuentos de Navidad y Reyes","La vida contemporanea", "La cuestión palpitante", y "Cuesta abajo, Las raices", aún no los había leido.
    También me ha traido uno de 700 páginas que se titula "Libertad" de Jonathan Franzen,me dijo que a él le había gustado y pretende que se los devuelva todos en septiembre.
    Y como tú bien dices, tengo unas ganas enormes de ser más feliz todavía, que no sólo de lectura vive la mujer.

    Jaja!! mosén Santiago tenía una "sobrina" en casa joven y guapa, pero él era el único que decía que era su sobrina. Al fin y al cabo no dejaba de ser un hombre, y en este caso, el hábito no hizo al monje.

    Besos.

    Ana Pastor.

    ResponderEliminar