lunes, 20 de agosto de 2012

Bolinaga y su tercer grado



          Soy de los que creo que el gobierno del PP ha hecho bien en aplicar el tercer grado al etarra Bolinaga por tener un cáncer terminal. Ya sé que existe el “ojo por ojo y diente por diente”, el “yo perdono, pero no olvido” y que “la ley está hecha para cumplirla”; por favor, absténgase de ser justicieros, porque todos esos dichos, y muchos más me los sé de carretilla.

            También comprendo que por no tener ningún familiar o amigo asesinado por los del hacha y la serpiente, pienso como pienso; pero también sé que existen familiares que piensan como yo. A los que no piensen así, los respeto y comprendo.

            Me consta que presos comunes y etarras han muerto en nuestras prisiones, y que Bolinaga podría ser uno más de los que terminara con sus huesos en la trena; seguro que es merecedor de ello por sus atrocidades cometidas, pero en cuestiones de Estado, éstas, por más que les pese a algunos y algunas, se encuentran por encima de nuestras opiniones, iras y ganas de una cierta venganza.

            Si la “serpiente” lleva camino de convertirse en “lombriz”, no debemos alimentarla, paradojas de la vida, con una huelga de hambre en la que matones de hecho y derecho se conviertan en héroes de cara al mundo abertzale que desea convertir a su banda en un ejército.

            Llevamos un cierto tiempo sin mirar debajo de los coches en busca de la lapa traicionera, podemos andar en la madrugada con la seguridad que no vamos a recibir un tiro en la nuca, el personal pasea sin la sombra del escolta mirando a izquierda y derecha; y nosotros, los que vivimos más al sur del País Vasco, no debemos avivar el fuego del odio de las personas que tienen todo el derecho a vivir ese sentimiento, tal vez, sería mejor, decir resentimiento.

            El gobierno debe andar con pies de plomo, no sea que el plomo comience a desnucar a inocentes. Y andar con el plomo en los pies es conceder el tercer grado a Bolinaga, pero con la seguridad que el secuestrador no va a tomar las de Villadiego.

            No es perdón lo concedido, sino la cautela necesaria para que el polvorín no estalle.

3 comentarios:

  1. Creo que tienes razón en lo de la cautela necesaria, me parece un sabio pensamiento.

    Ayer no pude estar, lo siento, fue involuntario.
    Besos.

    Ana Pastor.

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  2. Lo de la cautela está muy bien Pepe y, aunque parezca increible, demuestra algo de sensatez en este desgobierno de Mariano Rajoy. Pero a mí me gusta pensar que se le concede el tercer grado por humanidad y porque el estado de derecho no está para satisfacer las iras y las venganzas de nadie.

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  3. Pues sabéis que estoy de acuerdo con ambos comentarios.
    Para ti, Ana, Besos.
    Para Juan Manuel, un abrazo dentro de un rato.

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