lunes, 2 de julio de 2012

Pum, pum, pum, pum y tal




          A un servidor de ustedes y tal, le gusta el fútbol como fiesta. Sé que este vicio es de masas y de “opio” del pueblo no se lleva entre la intelectualidad, pero es que da la casualidad que el sujeto que escribe estas líneas no es un intelectual y tal, sino un hombre del y para el pueblo, lugar éste, o colectivo, donde deberían estar instalados los intelectuales y tal, y no en el claustro de su clasicismo.

            He estado pensando si escribir o no sobre los cuatro chícharos que la selección española de fútbol les endosó a los italianos y tal, o bien hacerlo sobre la prima de riesgo y tal; pero como he escuchado a Luis Aragonés  que dicen que es sabio y tal, me he cuestionado que si un sabio, no un intelectual, lo hace, por qué no tenía que hacerlo un servidor y tal.

            Y es que este Luis fue el primero que diseñó que el fútbol podía convertirse en un pequeño arte de tuya, mía, tuya y mía, mientras los contrarios, mareados perdidos, buscaban el esférico por todas partes y tal. Y consiguió hacer de la selección un equipo: el de los artistas, llamados también jugones.

            Ya consiguió el sabio la segunda copa de Europa en 2008, pues la primera fue la apoteosis del franquismo contra el comunismo y tal, cuando en 1964, y con Franco viendo ondear la bandera de la hoz y el martillo, Marcelino en el minuto 84 clavó un 2-1 entre gritos de ¡arriba España! y tal.

            Después llegó el hoy marqués de Del Bosque y tal, y no siguió, gracias a Dios, con la mandanga de todos los ministros de Educación de cambiar los planes de estudio y tal, sino que, con buena vista, continuó con gran parte de la muchachada del sabio Luis y tal, y llegamos a ser campeones del mundo en 2010 cuando el pequeño Iniesta hizo una de las suyas y tal.

            Y hace un par de días, pum, pum, pum, pum y tal a los italianos de Pirlo, y otra vez, campeones de Europa y a la espera de que endiñen algo de parné para sobrevivir a la ruina y tal.

            La verdad es que lo he pasado bien; mañana será otro día y tal.

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