sábado, 21 de julio de 2012

Donde se ponga una buena cabra...



       La pasada noche, en un acto de irreflexión por mi parte, ya estirado sobre el lecho, navegué unos instantes por las autopistas televisivas. En una de ellas detuve el viaje, pues un cierto señor, muy pedagógicamente, mostraba a los intrusos las excelencias de verificar el acto sexual con una cabra. Lo explicó tan bien que, lo que son las cosas, soñé con un hermoso grupo de cabras, donde habíalas de todas las especies, incluidas las del Tibet y bicerras.

            Gracias tendremos que otorgar a tanta televisión que nos rescata de nuestro alfabetismo sexual, así como el deseo de que la cultura mostrada sea incorporada a la mejora de las Humanidades que el ministro de Educación, señor Wert, desea implantar, aunque con recortes.

            Y es que en esto del sexo, el personal no llega a ponerse de acuerdo. Es muy corriente escuchar a los que peinan una determinada edad, elevada por supuesto, una y otra vez, la afirmación: “el sexo está aquí” y, con énfasis de demostración, se llevan (nos llevamos) el dedo índice al cerebro.

Si a usted, Dios y/o el Demonio no lo quieran, le operan de una prostatectomía radical, no sería de extrañar que dentro de muy pocos años, el mismo personal afirme: “el cerebro está aquí”, señalando a renglón seguido la parte más sublime del aparato genital.

Me queda por saber, y será siempre para mí una incógnita, cual será la estructura cerebral del follador de cabras. Yo, por ahora, y pueden y deben creerme, tras uno paseos furtivos que me he dado esta mañana por las marismas de este lugar donde el viento silba nácar, el balido (beee) de una cabras que he visto entre dunas y retamas me ha dejado igual, casi lo mismo que las explicaciones de Montoro y demás sobre la ruina que ya reina en España: la gran depresión.

Y lo que es peor, sin cabras de por medio.

3 comentarios:

  1. Jaja!! Es que a las cabras hay que temerlas por delante, al caballo por detrás, y al hombre por todas partes; eso defendía un doctor que también decía que todo estaba en la mente, hasta que le dió una gran patada a una piedra.
    ¿Dónde se pensaba el cenutrio que estaba el dolor?.

    Besos y gracias por tu buen humor!!

    Ana Pastor.

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  2. Si has sonreído, me doy la enhorabuena; si te ha molestado, lo siento. Pero de una u otra forma, un par de besos.

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  3. Yo también te doy la enhorabuena!!
    Y besos!!

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