martes, 26 de junio de 2012

Málaga: ¿vanguardia cultural?




             Asistí, ya decía ayer, al acto del XX Aniversario del Premio de Poesía “Manuel Alcántara”. Como es lógico, nuestro Alcalde Francisco de la Torre ofreció unas palabras dignas de agradecimiento al glosar la poesía y sus autores; hubo un instante en que, enardecido ante su propia filípica, dijo con convicción que “Málaga es vanguardia cultural de España”. El duodeno respingó, al tiempo que la bacteria helicobacter pylori me avisó; pero no fui capaz de saltar al ruedo, y no tuve más remedio que tomar un almax que llevo para ocasiones como ésta que narro.

            Y es que nuestro Corregidor, junto con los concejales del PP, no ha mucho votó en Pleno que la Colección de Poesía “Ancha del Carmen”, que un servidor dirigía, desapareciese del frágil mundo de la poesía malagueña. Sé, me consta, que su voto contra la poesía fue por disciplina de partido y por no dejar en mal lugar al delegado de Cultura Miguel Briones que, a instancia de parte, me había mandado una carta en la que agradecía mis servicios prestados y tal.

            Luché hasta la extenuación, y todavía lo sigo haciendo, para que el Ayuntamiento mantuviese tal colección, aunque no al pardillo del director que, en más de una ocasión, había criticado la labor cultural del señor Briones, de ahí el hecho de usar la guillotina equivocadamente, porque los papeles de los poetas no tenían culpa alguna de mis críticas políticas que, como ustedes siguen viendo, continúan y continuarán por los siglos de los siglos hasta llegar al RIP.

            Porque, pongamos algunos ejemplos, cómo es posible que un poeta, Antonio J. Quesada, que escribe: “Algún filólogo/ o/ aficionado a la etimología/ (pero con poder y sentido del humor)/ decidió,/ una vez,/ denominar “pacientes”/ a los usuarios de la Sanidad Pública”, o Antonio García Velasco apuntase: “Nadie cuenta las hojas/ de un árbol de la calle.// Mas, por ti,/ puse número y nombre/ a todo el bosque espeso/ que me prende en sus ramas”, o Rosa Díaz esculpiese: “¿Acaso es que los lirios no venían/ de los prados de tinta de los cromos?, o Domingo F. Faílde pronunciase el amor con estas palabras: “Éramos, solamente/ dos cuerpos fatigados, y, más allá, dos almas/ que habían levantado/ su vuelo sin retorno”… y así hasta completar un ramillete de docena y media de poetas que, usted, señor De la Torre Prados y los suyos, más algunos cómplices cobardicas, borraron por disciplina de partido de la nómina de la vanguardia cultural.

2 comentarios:

  1. Gracias por el guiño, amigo José. Tiraron la colección y escondieron la mano...
    un abrazo fuerte,

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    1. Verás que sigo. Comprendo que soy algo tozudo. Hasta dentro de un rato.

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