miércoles, 27 de junio de 2012

El Cachorro y mi amigo Marco


              Marco Talavera, un joven amigo con el que comparto buena parte del verano en la playa “donde el viento silba nácar”, ha sido elegido Hermano Mayor del Cristo de la Expiración de Sevilla, conocido mundialmente por El Cachorro. Enhorabuena, amigo, por la responsabilidad que has contraído, porque responsabilidad es la capacidad de saber dar la respuesta adecuada a las situaciones que vivimos y, conociéndote, sé que sabrás dar a ese Crucificado y a sus gentes, son tantas las que conozco, la justa y necesaria.

            Cuando un real eran veinticinco céntimos de una peseta, o sea, hace una barbaridad de tiempo, estuve en Sevilla trabajando cerca de siete años. Mi cuñado Salvador, fans auténtico de la Semana Santa y hermano de El Cachorro, me enseñó, junto a un cura llamado Ramón Cué y su libro “Cómo llora Sevilla”, los entresijos de la Semana Santa sevillana.

            Existe en “esa ciudad, Sevilla, que se basta a sí misma”, cantidad ingente de históricas tallas sacras, pero ninguna, impresión personal, que erice la piel y acelere el pom pom del corazón, como El Cachorro que tallara en 1682 el artista Ruiz Gijón.

            Tendido en su templo de la trianera calle Castilla, puede contemplarse en él hasta eso que llamamos “campanilla” en el fondo de su garganta. Expirar, el último aliento antes de morir o en ese justo momento, como dice la siguiente saeta que cantara Manuel Mairena: “Yo no sé si vas despierto/ y no sé si vas dormido/ Cachorro, Cachorro mío,/ cuando pasas por el puente/ y te reflejas en el río,/ yo no sé si vas despierto/ Cachorro, Cachorro mío”

            Año tras año he recorrido calle Castilla de espaldas, delante de El Cachorro y extasiándome en su imagen. Y lo he acompañado, una y otra vez, hasta su templo donde se encierra junto a la Virgen del Patrocinio.

            Termino con su leyenda que, aunque sabida por muchos, puede no ser conocida por algunos. Se cuenta que el escultor Ruiz Gijón asistió a la muerte de un gitano apodado El Cachorro y que, justamente, lo vio en el momento de expirar; parece ser, es bonito creerlo, que se le quedó grabada aquella expiración, y cuando su imagen salió por vez primera a la calle, la gente del barrio decía señalando a la imagen: “mira, mira, es El Cachorro”.

            Que Dios, exista o no, te bendiga, porque, amigo Marco, vas a ser “costalero” mayor de una hermosa tradición. ¡ Arriba con Él!

www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Gracias Pepe, que mis hermanos confien en mi para llevar el timon de mi Hermandad durante cuatro años, me llena de responsabilidad pero a la vez de ilusión, y me da la oportunidad de poder hacer el bien a mucha gente; El Cachorro es parte de nuestras vidas, y siempre le rezamos con la fé que nos han transmitidos nuestros padres.
    Un fuerte abrazo de tu amigo Marco

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  2. Vale, amigo. Mi más cordial enhorabuena, y suerte en el desempeño de tu responsabilidad. Abrazos.

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