viernes, 29 de junio de 2012

De Rajoy a Monti y de Pirlo a Iniesta




             Por fin, y sin saber casi nada de macroeconomía, parece que en ese tira y afloja por llevarse a la gata, Ángela Merkel, al agua de la normalidad, o sea, de vivir sin sobresaltos con la leche de la prima de riesgo y con el deshoje de la margarita de si se retira o no la calderilla ahorrada de la bancada de marras, los presidentes de Italia y España, Monti y Rajoy, han ganado en la salida de la partida de ajedrez que se ha jugado en la madrugada del día 29, aunque aún queda mucha partida por jugar.

            La “prima” se ha relajado y, tras unos saltos de caballos, el ibex ha repuntado lo suyo. Falta por saber si la teutona se conforma con perder parte de su poder y si va a seguir apretando los machos a Mariano para que nos recorte hasta el resuello. De momento, y para que no se desborde la alegría, iniciamos julio con un subidón de la luz y el gas, y seguimos a la espera de saber qué va a ocurrir con el Iva que si sí y que si no y, que tal vez, le metan mano hasta a los productos básicos, ya saben: pan y leche.

            Nos queda saber cómo se jugará la otra partida de ajedrez, la que van a librar los jugones de Del Bosque contra las huestes bizcochadas de Prandelli.

            Las dos selecciones gozan de buenísimos jugadores, aunque para mi gusto los mejores, son, por parte hispana, el maravilloso Iniesta y por los italianos, el soberbio Pirlo.

            Nosotros, no me refiero a los españoles en general, sino a un grupo de percheleros en particular, tenemos ya preparado la secuencia del jolgorio que, hago una cruz con el índice y el anular, por si aparece el gafe que siempre estropea cualquier fiesta, la iniciaremos con comernos uno o dos corderos que Salvador, que se estrena como abuelo, nos va a preparar a puerta cerrada, en el día señalado por los dioses, para chuparnos los dedos.

            Una vez dada cuenta de ellos, iniciaremos la pintada de los colores de guerra, el enarbolar de banderas y bufandas, el descorche de los diferentes hijos de Baco y, pase lo que pase, vamos a disfrutar como guarros en charca.

            Absténgase de solicitar invitaciones; es cosa de amigos de barra.

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