sábado, 2 de junio de 2012

Castañuelas y rosarios




En tus manos castañuelas,
vértigo de trinos cálidos
recubren tu bello cuerpo
entre tus pechos sonando.
De pecho en pecho repican
y se besan entre saltos.

Rosarios dentro del alma,
letanías y aleluyas,
inciensos y misereres,
mezcla de sombra sin luna
los cánticos gregorianos
con sonidos de ultratumba.

Cuando te vi desenvuelta
oliendo a romero y vida
las cuentas se me cayeron
y el rezo de letanías.
Tú tocaste los palillos,
el repique de tu risa
sonó por todo mi altar
y las sombras pavoridas
huyeron entre las flores
que con tus toques nacían.

Todos los rezos dejé,
me introduje en tu delirio
suspiré con gozo blanco
y besé tu crucifijo.

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de J. García Pérez)

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