domingo, 17 de junio de 2012

Canto para ser libre (II)




Yo, poeta, prometo no pecar en mis cantos.
No soy un narrador.
En mi cuarto se asientan otros dioses,
duermen junto a mí,
me sisean en noches amarillas,
me secan los sudores del espanto,
me besan dulcemente: como siempre soñé:
arrullándome entre sus pechos.

En las noches de libertad
veo el útero negro de la Tierra
abierto en sus entrañas;
desde allí brotan blancas margaritas
que emergen salpicando los caminos
con brotes de esperanza.

Nacemos y morimos y nacemos.
La Tierra es nuestra madre que nos ama,
nos espera, nos cubre con su manto
y de nuevo nacemos a la vida.

(De “Canto para ser libre” de J. García Pérez)

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