lunes, 28 de mayo de 2012

A vueltas con la Iglesia




           De repente, a bote pronto, Rubalcaba se saca de la chistera el tema del no pago del IBI por parte de la Iglesia Católica para, en la medida de lo posible, mermar algo la ruina que soportamos los más, pues los menos, entre ellos el mencionado Rubalcaba, puedan seguir viviendo a todo tren.

            No será el menda el que defienda a esa institución dos veces milenaria, pues ella sabe hacerlo solita; ahí tienen el caso de “El cuervo”, Paolo Gabriele, el ya famoso mayordomo del Papa Benedicto XVI, que parece ser que ha largado algunos secretos íntimos del Su Santidad, y al que la gendarmería vaticana -no olvidemos que es un Estado- ha introducido en chirona para que cante por los cuatro costados.

            De siempre, la Iglesia se ha defendido con mayor o menor fortuna, ya ven, desde las catacumbas y los circos romanos, su apoyo al poder de Constantino, en las cazas de brujas durante la Inquisición, lanza en ristre cuando ejercía militarmente su poder temporal, excomulgando de su seno a los que consideraban herejes, adaptándose a poderes dictatoriales, extendiendo su organización por todas partes, haciendo el bien, siendo algo ramera como decía el obispo de Hipona, evangelizando, pecando y no pagando el IBI en España, gracias a un Tratado Internacional, Concordato, firmado en 1979 por el Reino de España y el Estado del Vaticano.

            En el fondo, también en el pellejo, me he alegrado tela por esta reivindicación “rubalcabista”, porque me ha asombrado y, a mi edad, esto es un logro que hace cierto tiempo no conseguía ni Dios, al que por más que lo busco, no llego a encontrarlo.

            Y digo que Alfredo me ha situado en la maravillosa “Plaza del Asombro”, porque a esta hora y a esta altura, con la que está cayendo, no tiene el buen estadista otra ocurrencia que distraer al personal intentando, de nuevo, dividirlo frente a los curas, o sea, unos con velas y otros, con porras. Y mira que tuvo tiempo cuando era vicetodo.

            Si tiene que pagar la Iglesia el IBI que lo haga, pero que no me vengan con mandangas que uno, palabrita, ya no está para que lo tomen por majadero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario