jueves, 3 de mayo de 2012

Mariví Romero: ¿para cuándo el café?




      Mariví Romero es una excelente concejala del PP de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia. Y además lleva esa difícil Área de Asuntos Sociales, o sea, no le toca bregar con pintores, turistas, escritores, comerciantes, urbanismo…etc., sino con toda la problemática de desheredados, inmigrantes, drogadictos y una gama de problemas que acucian a esta sociedad anónima de seres.

         No es que yo sienta por ella un cariño especial, pero, me tienen que creer, la quiero a secas, o como vulgarmente se dice: me cae bien.

         Hace unos años, con motivo de la inauguración del Museo de Flamenco de Málaga me encontré con ella, y me susurró en la orejilla: “Pepe, te tengo que decir una cosa”. Y se calló. Un servidor le espetó: “Venga, cuéntame”, a lo que Mariví contestó: “Ahora no puedo, otro día; lo único que te puedo adelantar es que es algo firmado por el Alcalde y por mí

         Los que creen conocerme, pero que no tienen zorra idea de mí, afirman que soy un señor muy estirado y serio; pero yo sé que soy igualito que un niño, a pesar de que tenga 36 años más que la concejala en cuestión. Y sé que soy niño, porque soy muy curioso.

         En alguna que otra ocasión, mediante mensaje o de forma indirecta -por teléfono es imposible hablar con un concejal o concejala-, he intentado saber en qué consistía el regalo del señor Alcalde y Mariví. Y no hay forma; veo que el final se acerca y no hay manera humana de saberlo. Es por ello que lo estoy intentando a través de Facebook.

         Le mando mensajes para tomar un café, porque ella así me lo recomendó, pero no hay forma. Últimamente le cuelgo una suculenta taza de café en su muro con la leyenda ¿para cuando el café?, pero la muy “bandida” o quién sea lo borra al instante o lo minimiza.

         Soy un rato pesado, pero como hay cosas que se están complicando, me gustaría, antes de que todo se vaya a pique, saber en qué consistía el regalo, aunque ya no exista dicho regalo.

         Es por ello que escribo este “copo”, y que dé la vuelta al mundo.

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