lunes, 7 de mayo de 2012

"Cuando Francia estornuda, Europa se resfría"



            No sé quién lo dijo, pero ahí queda: “Cuando Francia estornuda, Europa se resfría”, aunque lo malo es que coja una auténtica pulmonía.
           
            Que no dice un servidor que Francia haya estornudado, pero sí que ha pegado una sonada de mucho cuidado. Y como en España no pasa como en el país vecino, el más centralista de Europa, los galos han pasado de sopetón de ser de derechas a convertirse en un país de izquierdas.

            El personal, que cada vez entiende menos de política, incluido el que estas líneas intenta escribir, no sabe si tal cambio es bueno, malo o da exactamente igual para mayor honra de la ruina económica y de la trincalina de los mercados que, por lo que dicen unos y otros, son ellos, los mercados, los que marcan los cánones de los inútiles gobiernos.

            Así que habrá que estar atento a la famosa prima y a las bolsas para ver como responden y, creo que también, a la fuga de grandes capitales a otros lugares donde, la amenaza del nuevo Presidente de la República Francesa sobre sus intereses, pase desapercibida.

            No sé si es por ello que Mariano Rajoy, quitándose todos antifaces, haya afirmado hoy que el IVA y lo que sea se impondrán en España, pese a que él prometiera no hacer nada al respecto.

          Los franceses, al igual que hace poco los españoles, tienen ya para estar entretenidos, pues aunque la economía falle pueden pasar a estar orgullosos con una serie de progresías que ha prometido Hollande, a saber: matrimonio entre homosexuales, eutanasia, laicidad incorporada a la Constitución francesa, etc.

            Lo que sí es cierto  es que la crisis cambia gobiernos a porrillo. Los que eran de izquierda se convierten a la derecha y viceversa, excepto en Grecia que, mira por donde, hace que los neonazis, al grito de Adolfo Hitler, se cuelen en los Parlamentos con el beneplácito de la ciudadanía.

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