lunes, 14 de mayo de 2012

Familia




              En la actualidad, casi todos los días se celebra una efeméride; pues bien, mañana se celebra el “Día Internacional de la Familia”

            El concepto de “Cosa Nostra” va cambiando vertiginosamente de sentido. En mis tiempos del regaliz Zara, el patriarca, no creo necesario decir que era el padre, llevaba la batuta del conglomerado que se arremolinaba junto a mazapanes y mantecados que la madre, ay la madre, había llevado previamente al horno de la panadería del barrio. En otros tiempos, que también son los de hoy, el que marca generalmente el ritmo familiar es el temible y terrible televisor que, por regla general, se instala en el lugar adecuado para que todas las retinas incidan en él.

            Mejor o peor la sangre era el cortocircuito que reunía a los que se sentaban alrededor de la mesa, bien para contar la película en blanco y negro que veía algún miembro de la familia en la sesión de cine de las tardes de los domingos, bien para limpiar lentejas o bien para comer apretujados: abuelos, padres, hijos y/o hermanos.

            Aunque la sangre sigue siendo, en buena parte, el cordón umbilical que sigue une a la familia, ésta va erre que erre montándose en la vagoneta del cambio, y así asistimos a la familia monoparental, a la que conforman dos seres del mismo sexo o a otras formaciones que por el momento desconozco, todo ello aparte de la que se lía cuando la pareja clásica, hombre y mujer, no se realizan individualmente y aparece el divorcio o la separación que, por desgracia o suerte, no me atrevo a afirmar nada, conduce a que los hijos pasen los fines de semana con padre varón o madre hembra; hago la aclaración, porque hoy existen padres no varones y madres no mujeres. Pero en fin, todo esto hay que admitirlo con naturalidad y una leve sonrisa no sea que te lapiden.

Si alguien me preguntase quién es en la actualidad la pieza fundamental de la familia respondería, aunque nadie me pregunte, que los abuelos. Sin ellos, esta sociedad de indignados o de parejas en las que trabajan ambos, se iría a pique. Y lo que son las cosas, el abuelo o abuela de hoy fueron los que vivieron la familia patriarcal.

Veremos qué ocurre con las familias cuando pasen veinte años. ¿Seguirán los abuelos viviendo el rol de los de hoy?

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