sábado, 19 de mayo de 2012

¿Injusticia necesaria?




          Aunque los últimos vientos políticos que corren por esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, han barrido parte de la credibilidad de Izquierda Unida por la presunta “mordida” urbanística del anterior alcalde de Casares, ay Blas Infante, muchos ciudadanos confiaban, confiábamos, en que una coalición de izquierdas en la torre de mando de nuestra tierra iba a realizar con más y mejor justicia los tijeretazos para intentar aliviar de la crisis a las clases más desfavorecidas.

            A título personal, tengo, creo, motivos para construir críticas a la derecha, o sea, al PP, pero no es bueno confundir churras con merinas y por eso callo, por ahora, la política cultural continuista de la Diputación de Mága con Marina Bravo al frente del Área de Cultura y/o el silencio que el Ayuntamiento de Málaga que preside Francisco de la Torre Prados tiene respecto a mi persona durante siete años, bien porque me ningunee o bien por la “guerrilla” que declaré a don Miguel Briones, anterior concejal de Cultura, por haber guillotinado la Colección de Poesía “Ancha del Carmen”

            Como lo mío, sustancialmente consiste en la espera, aunque a ciencia cierta no sepa qué espero, tal vez por no saber ejercer la tolerancia, voy a referirme hoy a la explicación que el Vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas (IU), ha dado con respecto al recorte que el Gobierno Andaluz, del que forma parte.

            Valderas, en conferencia de prensa, ha afirmado que toda esa política de recortes sociales ha sido “injusta, pero necesaria”, y ha vuelto, es una broma, a cortar jamón cuidando mucho de no hacerse pupa en la mano izquierda, que es la mano hacia donde el cuchillo resbala en el corte del pata negra.

            Pues bien, creo que no existe nada en este mundo que sea “injusto y necesario”; lo que han realizado Valderas, Griñán, Rajoy y antier Zapatero, es lo más facilón del mundo: a saber, subir los impuestos a todo dios y rapiñar un tanto por ciento de los sueldos de los empleados, funcionarios, de la Administración Pública; para semejante solución no es necesaria la presencia de sesudos políticos, sino que cualquier funcionario de Hacienda la realiza en un periquete.

            Que paguen los responsables, y esa es su misión la búsqueda y captura de ellos, pero ir a por un Maestro Escuela, es un poner, es una injusticia como la copa de un pino, sin excusa alguna.

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