lunes, 16 de abril de 2012

Mea culpa, mea máxima culpa


Se cuenta, ignoro si es cierto, que el poeta Juan Ramón Jiménez intentó retirar de la circulación su primer libro de poemas una vez que lo había repartido entre conocidos y distribuido comercialmente, y es que no le gustó nada lo que había escrito.

Con las lógicas diferencias eso me ocurre respecto al “copo” escrito ayer bajo los efluvios del maldito güisqui de marras; es por ello que solicito el perdón de José Sarria, al que nombraba y a Manuel Montes que, sin hacerlo, podría deducirse con razón, que le administraba una herida con anzuelo, o sea, de las que desgarra.

Respecto al primero, y tras la “hazaña” del Borbón mayor del Reino de España en su guerra privada con los padres de Dumbo, le afeaba que le saliera del alma el grito de ¡Viva la República!, pues bien una vez que han pasado los efectos de tres día locos por causas que no vienen a cuento, y aunque sin llegar, por ahora, a acompañarlo en la exaltación republicana, comprendo perfectamente su estado de ánimo con el Rey que, debiendo ser el primer ciudadano en servicio y ejemplo a su pueblo, ha demostrado su pequeñísima altura política y ha tirado por tierra que buena parte de este pueblo ande poniendo en cuarentena su capacidad para ser el auténtico representante de nuestra Monarquía Parlamentaria.

Del segundo, me refiero al bueno de Manolo, no tiene perdón de Dios lo que dejé caer en un momento de ebriedad de niño malo, pero conociéndolo, sé que si puedo creer que con su caridad y calidad humana sabrá echar pelillos a la mar. Sigue, amigo, día tras día, contando, cantando y bendiciendo a esos voluntarios que hacen tanto bien, y perdona la coz de este viejo cascarrabias que, por diversas causas, no pasa sus mejores momentos.

Ea, ya quedo más tranquilo y reconfortado conmigo mismo y ahí está mi mejilla para lo que consideréis oportuno hacer con ella, desde estamparle un beso a darle un merecido zurriagazo.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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