lunes, 2 de abril de 2012

Lunes santo, lunes blanco.


LUNES SANTO, LUNES BLANCO

Callejuela del Carril
el Cristo viene Cautivo.
Ensanchad los corazones,
dejad salir un suspiro
con trinitarios piropos
de sentimientos en vilo.
Aunque su talla es humana
tiene su porte divino.

¡Lunes santo, lunes blanco,
es el lunes del Cautivo!
Refleja la luna mora
en su rostro todo el brillo.
Entre los pliegues trenzados
de la altura del vestido
un niño besa un clavel
y el beso tomó su sitio.

Barrio de la Trinidad,
anciano barrio en derribo,
sin tarjeta de visita
está anónimo el obispo.
El alcalde por el alba
mira tu faz sorprendido,
multiplicaste los panes
volvieron millares de hijos.

Mudas luces encendidas
caminan como testigos,
reliquias de tu misterio
acompañan tu camino:
los payos y los gitanos,
gente pobre con los ricos,
se acabaron las tribunas
todos siguen al Cautivo.

En la esquina de la Yedra,
pentagramas de cariño
surcaron la noche santa
clavándose en su destino:
“Atadas tienes tus manos
y yo tengo mi castigo,
atado mi corazón,
sálvame Señor Cautivo”

(Del poemario “Donde el viento silba nácar” de J. García Pérez)

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