lunes, 23 de abril de 2012

LIBRO DEL DESASOSIEGO


He pasado el Día del Libro leyendo, mejor dicho, releyendo aquellas obras literarias que han dejado profunda huella en mí; lo que no quiere decir que sean las mejores, sino que me han conmovido porque he visto plasmada en ellas lo que a mí me hubiese gustado escribir, pero que nunca habría conseguido realizar.

Son tres: “Don de la ebriedad” de Claudio Rodríguez, “Sagrada forma” de Antonio Hernández y “Libro del desasosiego” de Fernando Pessoa. Las dos primeras son auténticas catedrales de la poesía contemporánea y la tercera, la del portugués, un auténtico muestrario de pensamiento, filosofía y nostalgia que te cubre de tristeza y descubre el misterio de una visión de la vida encerrada en pensamientos que, pareciendo deslavazados, se encuentran enhebrados por la concepción de una vida que existe más allá de la norma general de la aceptación de la existencia porque sí.

La traducción que poseo, o me posee, de “Libro del Desasosiego” es la realizada por Angel Crespo y publicada por Seix Barral en 1984. Tras esta primera traducción al español se han realizado muchas más, pero me quedo con ésta, al igual que lo hago con la inocencia que tuve y que, en ocasiones, vuelve a florecer al creer que el mundo puede ser algo mejor de lo que es.

Lo mejor que tiene la obra de Pessoa es su capacidad de asombrar al lector. Por ejemplo, abro “Libro del desasosiego” a la suerte de los dioses y me encuentro con este párrafo: “Me gusta decir. Diré mejor: me gusta palabrear. Las palabras son para mí cuerpos tocables, sirenas visibles, sensualidades incorporadas. Tal vez porque la sensualidad real no tiene para mí interés de ninguna especie -ni siquiera material o de ensueño-, se me ha transmutado el deseo hacia aquello que crea en mí ritmos verbales, o los escucha de otros”

Así, sin más, he pasado este llamado “Día del libro”. No ha sido necesario que asista a ningún acto de palmero o protagonista, porque como escribe Pessoa: “Y tengo a los otros en mí. Incluso lejos de ellos, estoy forzado a su convivencia. Solo, me rodean multitudes. No tengo hacia donde huir, a no ser que huya de mí”

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

1 comentario:

  1. Te invito a que leas dos obras emparentadas, de alguna manera, con el libro del gran Pessoa: "Prosas apátridas" y "Dichos de Lúder", ambos del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro. Saludos y te seguiré leyendo. Un abrazo desde mi morada en Barranco, Perú.

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