domingo, 15 de abril de 2012

Con mis respetos, señor Director



Ruego me perdone señor Director de tan excelso periódico como es este www.diariolatorre.es del que me vanaglorio ser columnista en el que, casi a diario, muestro mis debilidades ante este vago mundo de hipocresías y cosas por el estilo. Llevo dos días y un poquito más sin escribir, o sea, sin corresponder a mi compromiso de todos los días de imprimir mi visión del mundo cotidiano mundo en sus olas que se esparcen por el océano de la información.

Para qué mentir a usted, amigo Javier, estoy beodo como una trompa que no sabe, en su vértigo rotatorio, donde acaba y empieza la verdad, o la mentira, porque dicho sea en sinceridad suprema, verdad y mentira confluyen en la misma miseria de este mundo, jodido mundo, de vanidades y orgasmos donde todos, tal vez incluido el que estas letras a su antojo y buen saber administra tal como le viene en ganas.

Mire usted, señor Javier, puede darme de baja en nómina cuando lo estime oportuno, usted manda y ordena, pero veo inoportuno que tras setenta y dos horas injiriendo alcohol a mi manera, o sea agua de fuego, en forma de JB, un buen amigo proclame un ¡viva a la República! porque un Borbón, llámese Juan Carlos, abata a un elefante o, un amigo de un servidor, alabe la misión de no sé qué voluntarios de hospitales, cuando uno, amigo del que suscribe tal verdad, no ha recibido la llamada del tal para saber algo más de los setenta puntos que adornan mi costado izquierdo, bastantes más de los que hirieron a un tal Jesús de Nazaret, cuando éste, me refiero a Jesús, no sabía nada de oncólogos y el teléfono no existía. A lo más, señor Javier, unas tenues señales de humo y algún kerigma, cuerno en realidad, que anunciaba noticias del pueblo, o sea, de nosotros mismos.

Llevo setenta y dos horas bebiendo, que en buena lógica podrían traducirse en más de treinta güisquis a babor y estribor, y a estas horas de la madrugada, todo es puro vapor etílico, o sea, causa y efecto de poder decir la verdad, mi verdad, que a buen seguro no coincide con la de otros.

Señor director, si viera que esta columna, escrita a golpe del bendito JB, no cumple los objetivos de ecuanimidad que corresponden al periódico que tan dignamente dirige no dude en censurarla, pues le estaré agradecido.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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