domingo, 4 de marzo de 2012

Una noche con Antonio Gala


Con motivo de haber sido galardonado Antonio Gala con el III Premio de las Letras Andaluzas “Elio Antonio de Nebrija” por la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía que me honro en presidir, su Junta Directiva, ataviada como corresponde, emigró a Córdoba el pasado viernes para hacer entrega al escritor de la medalla correspondiente y de la admiración merecida.

Todavía conservo la línea, pues para estos menesteres me encasqueto el traje de padrino en la boda de mi hija, hace ya un montón de años, y que me queda como anillo al dedo; también me coloco para estas ocasiones la Medalla, otorgada por SM el Rey, “Al Mérito Constitucional”, pues sé que cuando la casque, porque la cascaré, me la pondrán y después, lógicamente, antes de ser incinerado me la quitarán.

Así, pues, con dichos atributos, traje y medalla, subí a la mesa presidencial, repleta de políticos en activo, y llegó mi turno de intervención. Tal vez el público, lógicamente, esperaba que yo disertase sobre la obra literaria de Gala, pero no estoy ya para empollarme sobre todo ese conjunto de palabras que puede agradar a algunos y desagradar a otros, así, que pidiendo perdón a más de los quinientos asistentes al acto, quise resaltar tres aspectos humanos del homenajeado que en su momento, momento que todavía persiste, perfilaron mi afecto hacia él.

El primero es aquella serie de trece entrevistas que sostuvo con Jesús Quintero, presente en el acto, y que consiguió que gran parte de los españoles, algunos, tal vez sin haber leído ninguna de sus obras, quedase prendida en el verbo comunicador de Gala.

El segundo, de compromiso político, fue cuando encabezó el Movimiento de “NO a la OTAN”, consiguiendo convencer aunque no venciese, y ejemplarizando al intelectual ramplón en esa tarea, inexistente todavía, de que los intelectuales deben ser la conciencia que agite al pueblo.

El tercero y último fue el grito que hace veinte años pronunció en su amada Córdoba, en el que emulando a Blas Infante, dio un paso más humano que político alzando la voz y diciendo: “Viva Andalucía viva”

Gracias, querido Antonio Gala.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

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