domingo, 25 de marzo de 2012

Todo suena a caracola


Todo suena a caracola:
el sermón que dice el cura
y se agolpan los hambrientos
con sus caras taciturnas.
¿No ves los ojos llorosos
de la guapa niña rubia
que tiende la mano abierta
implorándote una ayuda?

Todo suena a caracola:
la gravedad que rezuman
las palabras del ministro
que como afiladas púas
hacen temblar la verdad
cuando afirma entre penumbras
que el número de parados
espera que disminuya.

Todo suena a caracola:
el poema que sin musa
adquiere sabor a nada.
Muchas palabras ambiguas
tienen tus versos, poeta..
¿A quién tu rima perturba
si buscas entre papeles
palabras que no son tuyas?

Todo suena a caracola:
el silencio de las dunas
cuando la máquina gris
clava su pala nocturna
en los juncos que dormitan
al amparo de la luna.
Hasta las arenas gimen
cuando sus faros alumbran.

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