viernes, 30 de marzo de 2012

La toma de La Bastilla



Pasó la huelga general con su rosario de cifras de participación. No sé si lo que ocurre en Málaga, esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, acaece en otras localidades españolas; pero aquí una parte sustanciosa de la energía que derrochan los piquetes de información se pierde en el deseo, nunca conseguido, de cerrar El Corte Inglés.

Como un servidor de los Mercados y los Bancos, vive a tiro de piedra de esos Grandes Almacenes, buena parte de la mañana huelguística la paso en situarme en las inmediaciones del citado edificio, sin pegatinas al uso no sea que me breen, para ver si el personal sindical consigue su gran objetivo: la toma de la Bastilla.

Y no hay manera, desde primeras horas de la mañana las tropas de ocupación comienzan a tomar posiciones claves, pero siempre, ya antes, las Fuerzas de Seguridad han tomado las suyas. Y no hay forma, mientras un helicóptero sobrevuela el lugar donde se trafica con las malvas bragas, los hombres y mujeres de Cándido y Toxo rodean el edificio y, cuando parece que van a conseguir su objetivo, se inicia la primera carga y, por consiguiente, la primera carrera buscando la vida. Me conmociono ante ese correr delante de la porra que se agita a no más de un metro de cualquier Pasionaria a la altura de su cintura.

Fijé, con suma complacencia, mi vista en una Pasionaria que era un primor de mujer, ya ven: verdes sus ojos, rubia como el dorado trigo, afiliada a CCOO según pegatinas que llevaba en sus lindos pechos, un ajustado pantalón vaquero, casi blanco, daban forma erótica a unas contorneadas piernas, y su boca, que gritaba libertad, dibujaba un bucle de erotismo que para sí quisieran las maromas que entraban y salían de La Bastilla con los labios rojos de carmín.

Mi corazón, herido de amor, inició un pom pom que parecía conseguir que mi corazón saltase de gozo, cuando he aquí que la bella Pasionaria, al pasar junto a mí, gritó: ¡cuidado! Volví la avista atrás y observé un ejemplar disuasorio que porra en mano se aprestaba a darme el golpe de muerte. Corrí que me las pelaba y brotó un pom pom - pom pom que parecía que el corazón me iba a salir por la boca.

Estuve durante todo el día 29 buscando a la bella Pasionaria para darle las gracias a mi manera, o sea, con un suave beso iluminario de sentimientos. Tan sólo al final del día, cuando ya La Bastilla seguía inexpugnable, la vi cantando La Internacional o es que soñé con ella.

www.josegarciaperez.es
www.papel-literario.com

2 comentarios:

  1. Aquí me tienes, amigo José.
    Un beso.
    María Holguera

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  2. Ah, pero eres tú: María Holguera. Fenomenal. Gracias y besos.

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